Soluciones Simples para Problemas de Comportamiento Comunes en Refugios

Escrito por Emily Strong, CPBC, CPBT-KA, CDBC, SBA

Desde 1990 he sido voluntaria o trabajado en una variedad de refugios y grupos de rescate, hasta el 2013, cuando acepté una posición de tiempo completo en Best Friends Animal Society (Sociedad Animal Mejores Amigos), en Kanab, Utah. Allí, una de mis colegas consultoras de comportamiento, Allie Bender, y yo desarrollamos un programa con el cual trabajamos con otros refugios en todo el país. Hace un año, me mudé a Salt Lake City y volví al negocio por mi cuenta, pero continué trabajando con varios refugios y grupos de rescate en Wasatch Front. Dentro de las organizaciones con las que he trabajado, parece haber un tema recurrente: “Sabemos que estos perros serían adoptados más rápido si la gente pudiera verlos en su mejor versión, pero no tenemos el tiempo ni el personal suficiente para trabajar estos problemas de comportamiento”. Si bien un abordaje efectivo y ético para problemas de comportamiento más severos en perros de refugio es un tema importante que amerita discusión, el enfoque de este artículo será en los problemas menores que pueden provocar en un refugio un ambiente estresante y difícil para los que visitan o trabajan en el refugio y los perros que se quedan allí.

En mi experiencia, la solución a estos problemas es mucho más simple de lo que la gente imagina, y no requiere mucho personal, herramientas aversivas o métodos de adiestramiento. Lo que sí requieren, sin embargo, es una variedad de golosinas de alto valor. Esto se debe a que confiamos en un abordaje tanto clásico, si no más, como operante en un entorno de refugio, dado que muchos de los comportamientos en este ambiente son impulsados por estrés. Cambiar la forma en que los perros se sienten ante las causas de estrés en su ambiente puede ayudarnos a alcanzar nuestras metas de adiestramiento de forma más eficiente y efectiva que tan solo enfocándonos en un abordaje operante. En los refugios con los que he trabajado que no tienen presupuesto para golosinas y no tienen donaciones regulares de golosinas, las redes sociales pueden ser una herramienta poderosa para conseguir lo que se necesita. A menudo, es tan simple como publicar una lista de deseos en Facebook, y los estantes desbordarán de golosinas al final del día. Si eso no funciona, el personal necesitará volverse más creativo para encontrar una forma de recibir donaciones de golosinas, pero obtener golosinas de alto valor es rara vez un obstáculo insuperable.

Ladrido

El ladrido es uno de los primeros problemas de comportamiento que nos viene a la mente cuando pensamos en refugios. Se trata de un proceso de entrenamiento constante e interminable porque mientras los perros que han aprendido la rutina silenciosa son adoptados, llegan nuevos perros que todavía no conocen las reglas. Sin embargo, hacer que el personal y los voluntarios tomen el hábito de entrenar el silencio puede tener un efecto importante en el nivel de decibeles, y por lo tanto en el nivel de estrés, de una instalación. Se vuelve una parte habitual del mantenimiento y de la rutina de cuidado, junto con la alimentación, hidratación, limpieza y enriquecimiento.

Dependiendo del ambiente, hay dos formas potenciales para abordar este tema. La más fácil es hacer que el personal y los voluntarios arrojen una golosina en cada canil mientras pasan caminando. En teoría, este simple contra condicionamiento sólo sería efectivo en perros que ladran debido a miedo o frustración. Sin embargo, he visto situaciones en las cuales otros que estaban ladrando también dejaron de ladrar, quizás como respuesta a la disminución general de ladrido en la habitación. La otra forma de abordarlo es enseñar al personal y a los voluntarios a fijarse en el lenguaje corporal de cada perro y responder como corresponde:

Si ves señales de angustia, como la cola alta y rígida, piloerección, comisuras semi cerradas, o la cara y frente tensas, arroja una golosina cada vez que pasas por delante. Si, por otro lado, ves señales de felicidad cuando el perro está ladrando (coleteo suelto, cuerpo flojo, sonrisa grande, etc.), ignora al perro hasta que deje de ladrar, luego arrójale una golosina cuando esté callado. Puede parecer abrumador, pero la mayoría de la gente puede aprender esto muy rápido. Por ejemplo, en Dogtown, en Best Friends Animal Society, el centro de bienvenida hacía recorridos muchas veces por día. En mis áreas, los cuidadores solían explicar a los visitantes que participaban del recorrido las reglas de “Click para Silencio” (aunque el clicker era opcional), y luego los visitantes podían hacer Click para Silencio con los perros. Al cabo de unos pocos minutos el área estaba en silencio, el guía podía hacer su trabajo sin tener que gritar por encima de los perros y los visitantes iban sintiéndose entusiasmados de haber entrenado perros en Dogtown.

Pero ¿qué pasa con los perros que muerden dedos si la gente intenta meter una golosina a través de la reja de sus jaulas? Hay opciones para estos casos, por ejemplo:

  • Un cartel de “No Tocar” en la puerta o la ventana.
  • Una barrera visual, como una pantalla o una cortina.
  • Hacer un embudo cortando la punta de una jeringa de 60ml y ajustándola a la parte de arriba de la jaula, por encima de la altura a la que puede saltar el perro, y usar eso para darle golosinas.
  • Cualquier combinación de estos.

Cada caso puede necesitar distintos abordajes.

Escapismo o agarre de pies

La solución a ambos problemas es esencialmente la misma: Busca. Busca es simple e infalible. Dices “busca” y arrojas golosinas de alto valor hacia la parte trasera del recinto. Recuerda que sólo el que está aprendiendo decide cuál es el refuerzo, por eso asegúrate de que las golosinas que ofreces sean realmente de alto valor para el perro con el que estás trabajando.

Para perros escapistas (perros que intentan adelantarse en cuanto abres la puerta para entrar o salir de su canil), usualmente es necesario empezar abriendo la puerta solamente lo suficiente como para que pase tu brazo, sostener la golosina bajo su hocico para que sepa lo que tienes en la mano, luego decir “busca” y arrojarlo. Es posible que no vaya por las golosinas las primeras veces que intentes entrar en su recinto. Puede parecer un desperdicio de golosinas. Es posible que necesites abrirte paso en el recinto como siempre lo has hecho. Pero en mi experiencia, después de un par de veces el perro empieza a aprender la rutina y va detrás de las golosinas. Con una repetición constante, la mayoría de los perros comienzan a alejarse de la puerta cuando la gente les indica “busca”, ya sea entrando o saliendo, en un par de días, aunque a veces puede llevar un poco más de tiempo.

Para perros que agarran los pies de la gente al salir, busca también es una forma rápida y eficiente de detener el comportamiento indeseado mientras se le enseña un comportamiento incompatible más deseable, además de reducir el estrés de la situación. Porque busca no es simplemente una cuestión de asociación de una golosina de alto valor con gente yéndose, sino también del uso de su hocico para localizar golosinas. Usualmente hay un cambio visible en el lenguaje corporal y en el nivel de estrés una vez que comienzan a buscar la comida. Dicho eso, cómo y cuándo necesitamos implementar busca puede variar de perro en perro. En el protocolo estándar, caminarías hasta la puerta, abrirías el cerrojo, luego girarías, dirías “busca”, y arrojarías las golosinas al fondo del canil antes de irte. Para algunos perros, sin embargo, la acumulación de disparadores comienza mucho antes de que abras el cerrojo. Recuerdo haber trabajado con un perro que empezaba a fijarse en los zapatos tan pronto estuvieras de frente a la puerta, incluso si estuvieras del lado opuesto del recinto. Para perros como él, yo comienzo busca ni bien el perro empieza a fijarse en los zapatos, sin importar en qué parte del recinto esté. Se vería como esto:

  • Cuando el perro comienza a fijarse en mis zapatos, digo “busca” y arrojo uno o dos golosinas lejos de mí.
  • Mientras el perro se vuelve a acercar a mí, pero antes de que se acerque del todo, doy un paso hacia la puerta, me detengo, digo “busca” y arrojo otra golosina o dos.
  • Cuando el perro está volviendo, repito el proceso.
  • Continúo repitiendo el proceso hasta que abro el cerrojo, luego doy una última vuelta antes de irme del recinto.

Incluso en esos casos más extremos, los perros suelen aprender a dejar de agarrar los pies en unos días y comenzarán a alejarse en cuanto escuchen “busca”. La única excepción, en mi experiencia, han sido perros que fueron más tarde diagnosticados con una condición médica subyacente, un desorden de ansiedad o desorden compulsivo, y necesitaron ser medicados.

Dificultad para poner la correa

Otro problema común en refugios, especialmente con perros jóvenes de razas grandes, es hiperactividad cuando uno intenta ponerle la correa para sacarlos a pasear. El comportamiento puede ser no solo molesto, o incluso intimidante, sino también peligroso. Tengo una cicatriz en mi mentón de cuando un mestizo de Rottweiler de 80 libras saltó y me abrió la barbilla cuando fui a su recinto a ponerle la correa. Una dolorosa lección de vida para mí, de 13 años, pero el daño puede ser mucho peor para gente más chica o frágil. Si un perro está en un hogar con dueños que están comprometidos con el adiestramiento, hay muchas formas en las que podríamos enseñar a controlar los impulsos. Pero en un refugio, donde los perros sólo están por un período corto, y la gente que los pasea normalmente es personal con poca experiencia en adiestramiento o voluntarios sin ninguna, nuestro enfoque debe estar en la forma más simple y eficiente de obtener un comportamiento deseado. Así que, para colocarle la correa, la solución más simple es untar una cucharada de una golosina húmeda de alto valor, como Kong Stuff´n, Easy Cheese, yogur natural, mantequilla de maní, calabaza enlatada o comida para perros enlatada, en el suelo para que el perro se enfoque en lamerlo mientras le pones la correa o arnés.

Cuando con mis colegas del equipo de comportamiento en Dogtown comenzamos a implementar esto, una pregunta común que recibíamos de los cuidadores era: “¿No es eso trampa? Eso no es realmente adiestramiento, ¿no?”. La respuesta es no, no es trampa, y sí, es adiestramiento. Estamos creando asociaciones entre la persona que se acerca con la correa y la delicia que está en suelo. No lleva mucho tiempo observar que cuando los perros ven gente entrar a su recinto con una correa o arnés, inmediatamente comienzan a enfocarse en el suelo, esperando golosinas. Y un perro que está enfocado en el suelo, no puede estar saltando y abriéndole el mentón a la gente. Pero más importante, un perro que está ansioso, saltando arriba y abajo por ponerse la correa, está en un estado de estrés extremo. Puede ser nerviosismo por felicidad, pero eustrés aún es estrés. Al darles algo en qué enfocarse y lamer del suelo, también estamos reduciendo el estrés de este escenario. Y eso, diría, es el objetivo de cualquier refugio: buscar cada oportunidad para reducir el estrés en la vida diaria de sus perros.

Sacar al perro tranquilamente del canil

Entonces, tienes al perro con correa, pero ahora sacarlos para ir a pasear o hasta el vestíbulo para conocer un potencial adoptante es toda una aventura. ¿Cómo haces para hacerlo caminar sin que tire de la correa o le grite a cada perro que ve? Hacemos algo similar a lo que hicimos para ponerle la correa en su recinto.

Pon pequeños trozos de cinta de pintor en el piso del área del canil cada 2 pies a lo largo del pasillo, hasta cada puerta. Cuando los perros están aprendiendo, pon una cucharada de su golosina untable preferida en cada trozo de cinta. Es probable que debas mostrárselas al principio, pero toma muy poco tiempo para que los perros se den cuenta de que cada trozo de cinta tiene golosinas. Después de tan sólo un par de recorridos, puedes bajar a poner una cucharada cada dos trozos de cinta. Después de un par de esos, cada cuatro trozos de cinta. Y así sucesivamente. En un período de tiempo sorprendentemente corto, los perros aprenden a caminar con la nariz en el piso en vez de arrastrar a su entrenador por todos lados, sólo necesitando una cucharada cuando lleguen a la puerta, y eventualmente sin necesitar ninguna.

Caminar con la correa floja

Los perros de refugios necesitan pasear, pero muchos de ellos no tienen idea de cómo caminar sin tirar. Así como los comportamientos de saltar, esto puede ser tanto agravante como peligroso para el personal y los voluntarios. Pero, otra vez, el entrenamiento para caminar con la correa floja lleva tiempo y por lo menos algo de habilidad, y las herramientas de manejo como arnés y collar sólo pueden ayudar hasta cierto punto.

Mientras trabajaba en Dogtown, una queja común que recibía de los cuidadores era que ellos entrenaban mucho caminar sin tirar de la correa, pero luego los voluntarios deshacían todo el progreso, dejando que los perros tiraran hacia todos lados o, por el contrario, arrastrando a los perros cuando no se sentían cómodos. Para responder a esta queja perfectamente válida, creamos cintas de adiestramiento para los voluntarios. Cada cinta tenía una tarea diferente para que los voluntarios trabajaran con el perro que estaban paseando. Las instrucciones eran cortas y simples. El cuidador les entregaría un perro, una cinta de adiestramiento junto con un clicker atado a ella y una bolsa con golosinas para perro. Luego sacarían a los perros siguiendo las instrucciones de la cinta.

Lo que encontramos fue que los voluntarios no necesitaban enfocarse específicamente en caminar con la correa floja. No necesitaban saber nada acerca de adiestramiento. No necesitaban, siquiera, seguir las instrucciones particularmente bien. Con tan solo intentar entrenar mientras paseaban, los perros se enfocaban más en ellos y, como resultado, era menos probable que tiraran durante los paseos. Y los humanos, como aprendices de cualquier otra especie, tienen menos probabilidades de realizar conductas indeseables, como correcciones con correa o arrastrar perros por el cuello si, en cambio, les enseñamos lo que deseamos que hagan.

Este es un video de un voluntario de este tipo. Yo no la había entrenado de ninguna manera, ni ella había tenido ninguna experiencia antes de sacar a Lordes a este paseo. Le pregunté si podía filmarla usando una cinta de adiestramiento, se la di, la dejé un minuto para que pudiera entrar en el ritmo de caminar mientras entrenaba y luego comencé a filmar.

Training Lanyards

Los perros de refugios necesitan pasear, pero muchos de ellos no tienen idea de cómo caminar sin tirar. Así como los comportamientos de saltar, esto puede ser tanto agravante como peligroso para el personal y los voluntarios. Pero, otra vez, el entrenamiento para caminar con la correa floja lleva tiempo y por lo menos algo de habilidad, y las herramientas de manejo como arnés y collar sólo pueden ayudar hasta cierto punto.

Mientras trabajaba en Dogtown, una queja común que recibía de los cuidadores era que ellos entrenaban mucho caminar sin tirar de la correa, pero luego los voluntarios deshacían todo el progreso, dejando que los perros tiraran hacia todos lados o, por el contrario, arrastrando a los perros cuando no se sentían cómodos. Para responder a esta queja perfectamente válida, creamos cintas de adiestramiento para los voluntarios. Cada cinta tenía una tarea diferente para que los voluntarios trabajaran con el perro que estaban paseando. Las instrucciones eran cortas y simples. El cuidador les entregaría un perro, una cinta de adiestramiento junto con un clicker atado a ella y una bolsa con golosinas para perro. Luego sacarían a los perros siguiendo las instrucciones de la cinta.

Lo que encontramos fue que los voluntarios no necesitaban enfocarse específicamente en caminar con la correa floja. No necesitaban saber nada acerca de adiestramiento. No necesitaban, siquiera, seguir las instrucciones particularmente bien. Con tan solo intentar entrenar mientras paseaban, los perros se enfocaban más en ellos y, como resultado, era menos probable que tiraran durante los paseos. Y los humanos, como aprendices de cualquier otra especie, tienen menos probabilidades de realizar conductas indeseables, como correcciones con correa o arrastrar perros por el cuello si, en cambio, les enseñamos lo que deseamos que hagan.

Este es un video de un voluntario de este tipo. Yo no la había entrenado de ninguna manera, ni ella había tenido ninguna experiencia antes de sacar a Lordes a este paseo. Le pregunté si podía filmarla usando una cinta de adiestramiento, se la di, la dejé un minuto para que pudiera entrar en el ritmo de caminar mientras entrenaba y luego comencé a filmar.

Su mecánica no es perfecta y está sujetando la correa un poco más tensa de lo que yo preferiría, pero está haciendo un gran trabajo de reconocimiento de nombre y Lordes la está escuchando y trabajando con ella. Considerando la persistencia con la que Lordes había estado arrastrando a los voluntarios por el santuario antes de que empezáramos a usar las cintas de adiestramiento, esto es un gran éxito.

Logística

Aunque todas estas ideas están bien, cada organización es diferente y los detalles de cómo implementarlas también serán diferentes. Para tener éxito en la incorporación de estas ideas en las operaciones diarias de un refugio, debemos tener algunas cosas en mente:

Los acuerdos previos importan

  • Es menos probable que el personal y los voluntarios pongan en práctica las nuevas ideas si hacerlo les resulta difícil, complicado o les lleva mucho tiempo. Prepara el entorno para que les resulte lo más fácil posible cumplirlas.
  • Golosinas: Cuelga pequeños baldes u otros recipientes en cada jaula para que puedas poner sus golosinas preferidas en su propio balde. De esta forma la gente no tendrá que ir a buscar golosinas constantemente o tener diez tipos distintos de golosinas distintas en sus bolsillos en todo momento. Esto es especialmente útil para los perros que tienen restricciones alimentarias o simplemente son selectivos en cuanto a lo que les gusta y lo que no. Una vez que sabes lo que le gusta a un perro, lo puedes escribir en un trozo de cinta de pintor y pegarla en el balde.
  • Lenguaje corporal: Ser capaz de leer e interpretar correctamente el lenguaje corporal es esencial para el éxito del entrenamiento. Puede valer la pena agregar algunos videos sobre lenguaje corporal al proceso de orientación para nuevo personal y a la formación de los voluntarios. También me ha resultado útil ofrecer talleres trimestrales gratuitos sobre lenguaje corporal a refugios y a rescatistas para una formación más profunda, y las organizaciones que envían a su personal y voluntarios a estos talleres ven una notable mejora en sus interacciones con los perros.
  • Cintas de adiestramiento: Cuélgalas al lado de las correas o nunca serán utilizadas. Además, aprendimos por las malas a atar los clickers a las cintas. De lo contrario, los clickers se van con los voluntarios para nunca volver a ser vistos.

Nuestro objetivo es reducir el estrés general

Además de las ideas de adiestramiento mencionadas, busca otras formas de reducir el estrés en la vida de los perros. Por ejemplo, muchos programas de enriquecimiento se enfocan sólo en formas de que el perro juegue y haga ejercicio, pero se olvidan de las formas de descansar y relajarse. Como especie crepuscular, los perros se benefician de una siesta al mediodía. Por eso, darles al menos una hora de siesta estructurada con las luces apagadas, sin visitantes, y con música relajante puede hacer maravillas para darles la oportunidad de relajarse y desestresarse.

Recuerda que los humanos también aprenden

Si estamos comprometidos con LIMA (Menos Intrusivo, Mínimamente Aversivo), debemos ser capaces y estar dispuestos a aplicarlo también a los aprendices humanos. Por esta razón, no recomiendo obligar al personal a comenzar a utilizar nuevas técnicas de repente. Solo hará que se resistan y finalmente que fracasen con los nuevos métodos. Parte del personal estará inmediatamente a bordo para intentar el nuevo método. Otros se mostrarán ambivalentes o dudosos, pero cuando comiencen a ver que otros tienen éxito, estarán más dispuestos a intentarlo ellos mismos. Puede que a algunos les lleve mucho más tiempo aceptarlo o que nunca lo hagan. Pero, aunque parezca que forzar al personal a utilizar estos métodos parece más rápido a corto plazo, a largo plazo tendrás mejores resultados y más duraderos si dejas que el personal interiorice la nueva información a su propio ritmo.

Un efecto secundario de dejar que el personal cambie a su propio ritmo es que los que aún no quieren probar nuevos métodos se convierten en tu grupo de control, no intencionalmente. Por ejemplo, cuando comenzamos a utilizar las cintas de adiestramiento en Dogtown, podíamos saber qué áreas las estaban usando y cuáles no: Los perros de las áreas en las que utilizaban las cintas mejoraron el caminar con la correa floja a pasos agigantados, mientras que los otros no. De forma similar, uno de los refugios con los que estoy trabajando actualmente ha comenzado a aplicar algunos cambios recomendados y la mayoría de los cuidadores están totalmente a bordo, o a punto de estarlo. Aunque la resistencia del personal y voluntarios tiende a enlentecer el progreso y puede ser desmoralizante, la reducción de la incidencia de agresión, y otros problemas, en comparación con el “grupo de control” de las personas que siguen utilizando los métodos antiguos también ha sido la razón principal por la que los miembros de la junta directiva y el personal de nivel más alto han estado dispuestos a implementar las políticas y declaraciones de posición LIMA. Cuando ven la diferencia dentro de sus propias organizaciones, queda poco margen para la duda.


Emily Strong, CPBC, CPBT-KA, CDBC, SBA, es la dueña/operadora de From Beaks To Barks en Salt Lake City, UT. Trabaja con todas las especies de animales de compañía.

Este artículo se publicó por primera vez en el número 4 de IAABC Foundation Journal.

Traducido por María Belén Neves, IAABC Foundation Español

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