Análisis del temperamento de los perros de refugio

Escrito por John Reilly, MS, CBCC-KA

Resumen: Una visión general de la investigación disponible sobre algunas de las pruebas de temperamento actualmente utilizadas como evaluaciones de admisión de primera línea para perros en un refugio, por qué se usan exactamente y algunas alternativas posibles.


Los refugios y lugares de rescate de animales tienen dos responsabilidades esenciales en relación con los perros a su cargo: brindarles cuidado y bienestar, además de ubicarlos en hogares adecuados.1 Estos grandes desafíos se complican por la necesidad de saber si presentan rasgos de comportamiento que impiden una adopción exitosa o si representan un peligro para el personal del refugio. Desafortunadamente, existen pocas herramientas efectivas para ayudar a evaluar el temperamento y los rasgos de comportamiento de los perros cuando ya se encuentran en un refugio.

No importa qué tan bien se diseñe, maneje y administre un refugio; sigue siendo un lugar extraño, aterrador y estresante para los perros que están allí. Han sido retirados del entorno que consideraban su hogar y ahora se encuentran en un lugar desconocido, con ruidos, olores y personas extrañas, así como rodeados de otros animales que también están muy estresados. Cuando llegan al refugio, les hacen un examen físico y a menudo los mantienen en cuarentena con poco contacto humano, luego son trasladados a perreras donde los extraños entran y salen. Y se espera que, con estos perros manejados en tan difíciles circunstancias, el personal del refugio determine si pueden vivir y ser cuidados de manera segura, y si pueden ser adoptados y vivir en hogares. Los refugios suelen utilizar pruebas de temperamento, comportamiento y personalidad como parte de este proceso.

Existen muchos problemas asociados con estas pruebas. Primero, no está claro qué pretenden medir las pruebas o cuál puede ser su propósito. Usualmente tienen como objetivo evaluar si los perros son aptos para realizar trabajos específicos, como perros policía o perros de servicio, en lugar de determinar si un perro tiene problemas de conducta.2 Otro problema con estas pruebas es que generalmente están pensadas para realizarse en condiciones similares a las de trabajo de los perros, no en un ambiente de refugio. De hecho, las evaluaciones de comportamiento en los refugios se realizan con personas y situaciones desconocidas para el perro que se está examinando.3 Finalmente, hay muy poco consenso respecto a la terminología y las formas usadas para evaluar y administrar la evidencia,4 lo que dificulta validar los resultados y saber si son realmente efectivos para poder predecir el comportamiento canino.5

Las pruebas dentro del refugio son particularmente problemáticas para evaluar qué comportamientos o reacciones tendrá un perro en un hogar adoptivo. Durante este tiempo, los perros reaccionan a condiciones desconocidas e incómodas a las cuales nunca se han enfrentado .3 La investigación ha demostrado que evaluar las reacciones de los perros puestos a prueba en condiciones adversas en un refugio conduce a resultados completamente inexactos.6 De hecho, un estudio estimó que la tasa de error de falsos positivos en las pruebas realizadas en el refugio es del 68%.7 Al revisar los datos asociados con las pruebas de temperamento realizadas, la ASPCA ha determinado que estas pruebas muestran falsos positivos en el comportamiento agresivo y sugiere considerarlos válidos solo si se corroboran con otras fuentes.8

Sin embargo, las pruebas de estímulo en refugios pueden ser una herramienta útil para desarrollar protocolos de seguridad para los trabajadores que manejarán perros específicos y para cuidar de ellos mientras están en el refugio. Podemos aprender cómo los perros pueden reaccionar ante nuevos estímulos que encontrarán ahí,9 lo cual sirve para desarrollar planes para su bienestar y manejo seguro. Hablaremos de esto más adelante.

Las pruebas utilizadas para evaluar el temperamento o personalidad de los animales generalmente consisten en darles estímulos y observar sus reacciones. Sin embargo, las personas que realizan estas pruebas están limitadas por la incapacidad de los animales para brindar el contexto de sus reacciones. En este caso, dado que los perros de refugio no pueden decirnos cómo se sienten al ser expuestos a los estímulos de la prueba o su comprensión de éstos, los evaluadores tienen limitaciones para interpretar sus reacciones. Además, las pruebas normalmente no registran diversos comportamientos de afrontamiento con los cuales los perros podrían responder a este tipo de pruebas.5 Por ejemplo, un perro puede volverse “agresivo” porque no tenía cómo alejarse o evitar la prueba. Un estudio de 2020 sobre pruebas de comportamiento en refugios como vía para predecir el comportamiento post-adopción tuvo resultados mixtos. Se observaron comportamientos de amistad, sociabilidad, ansiedad y miedo en ambos entornos; sin embargo, la agresión, la protección o la ansiedad por separación no se predijeron de manera confiable.10

A white and tan terrier type dog snarling at a fake human hand during a test for resource guarding

Prueba de protección de comida, usando una mano humana falsa. (The Science Dog (2013)

Estudios han demostrado que algunos comportamientos considerados como “agresivos” a menudo están relacionados al hecho de que los perros están viviendo en refugios y no necesariamente en entornos hogareños. Este tipo de comportamiento, cuando el perro no permite que se le acerquen cuando come o cuando muestra los dientes en señal de defensa (comportamiento de guardia), suele considerarse un impedimento significativo para la adopción. Los perros que tienen este comportamiento normalmente se colocan en adopciones restringidas o se consideran peligrosos y se les sacrifica. Sin embargo, la investigación ha encontrado que no hay correlación entre el comportamiento de guardia en el refugio y en los hogares adoptivos, y que la mayoría de las personas que los adoptaron no lo consideraron como un problema grave.11 De hecho, los investigadores han descubierto que eliminar cualquier prueba para evaluar el comportamiento de guardia no significó la ocurrencia de lesiones al personal del refugio ni está relacionado con la cantidad de perros que fueron devueltos.12 Otra prueba de comportamiento que se realiza frecuentemente con los perros de refugio es evaluar su reacción ante maniquíes que representan a otros perros o niños pequeños. Estas pruebas sirven para determinar si presentan respuestas agresivas con otros perros o si son adecuados para vivir en hogares con niños. La limitación evidente de estas pruebas es que “los maniquíes no huelen, se mueven ni interactúan como niños reales, y los perros que se someten a estas pruebas pueden verlos solo como estímulos a distancia y durante los primeros segundos de interacción.”13 Básicamente, se espera que los observadores evalúen la interacción de los perros con objetos inertes que no tienen ningún tipo de comportamiento. Como se mencionó anteriormente, estas pruebas pueden ser útiles para evaluar la reacción de un perro ante una situación o estímulo nuevo, pero no parecen proporcionar información sobre la reacción del perro ante humanos u otros perros desconocidos.

Ante la falta de pruebas confiables para evaluar el temperamento de los perros en un refugio desconocido y estresante, se ha sugerido que se podrían lograr mejores resultados al obtener un historial detallado del perro al llegar al refugio.7 Se considera que la información histórica del comportamiento de los perros es el mejor indicador de su comportamiento y temperamento después de la adopción, y el mejor medio para integrarlos con éxito en un hogar adoptivo. El problema entonces radica en cómo obtener un historial preciso. Los refugios suelen entrevistar a los dueños de los perros durante el proceso de ingreso; sin embargo, esto puede resultar en que el refugio reciba información engañosa. Cuando los dueños entregan a sus perros pueden ser menos que honestos acerca de problemas de comportamiento graves, creyendo que esto aumentará las posibilidades de adopción.14 También hay que tener en cuenta que entregar una mascota es un proceso extremadamente emocional para los dueños, en el cual pueden sentirse juzgados o a la defensiva acerca de sus acciones y razones para renunciar al animal, afectando así sus interacciones con el personal del refugio.

Se ha sugerido que la mejor manera de obtener un historial preciso del comportamiento de las personas que dan en adopción a sus perros es mediante un cuestionario. Esto permite a los dueños proporcionar información sobre las acciones y características de los perros sin la carga emocional de diálogos en persona. Aunque los cuestionarios no necesariamente pueden predecir el comportamiento de los perros en el entorno desconocido y estresante de un refugio, pueden brindar información valiosa sobre su comportamiento en un hogar adoptivo. Aunque algunas investigaciones han mostrado que los cuestionarios no son consistentes en predecir el comportamiento futuro,15 se han evaluado dos como poseedores de un alto grado de confiabilidad. Se trata de una versión modificada de la evaluación de personalidad C-BARQ y la prueba Match-Up II desarrollada por la Rescue League Animal de Boston.

En muchos casos, los perros son alojados en refugios sin historial y sin información sobre su comportamiento pasado. A menudo, los perros son transferidos entre refugios para reducir la saturación y aumentar sus posibilidades de adopción, muchas veces con información incompleta. Los refugios también reciben perros perdidos o abandonados de las autoridades locales o de personas que los encuentran en las calles. En estos casos, los refugios no tienen forma de saber cuáles fueron los comportamientos de los perros en sus entornos anteriores y no hay una manera real de predecir cómo reaccionarán en hogares adoptivos. En el caso de estos perros, se debe poner énfasis en evaluar sus comportamientos en el refugio, para poder ayudar en su bienestar y proteger a sus cuidadores de posibles daños. Menchetti y otros sugieren que esto se puede lograr mediante la participación de varias personas calificadas que realicen una breve evaluación estandarizada durante diversas fases de la admisión y cuidado.16 El estudio sugiere que el oficial de control de animales y el veterinario del refugio realicen evaluaciones cualitativas del desempeño de los perros utilizando los mismos formatos y criterios, y que miembros capacitados del personal de bienestar animal del refugio realicen periódicamente la misma evaluación. Se argumentó que este proceso no sólo proporciona una evaluación consistente de múltiples individuos, sino que también permite que el refugio identifique y documente los cambios.

Side by side comparison of a short haired Border collie, appearing wary on the left, relaxed on the right

Varias evaluaciones cualitativas realizadas por personas cualificadas a lo largo del tiempo pueden ser la mejor forma de evaluar el comportamiento de un perro y hacer un seguimiento de los cambios.

En resumen, existe una clara necesidad de que los refugios realicen pruebas a los perros para determinar el tipo y la gravedad de los problemas de conducta a fin de colocarlos en hogares de acogida, ayudar a los refugios a cuidar a los perros y proteger a los trabajadores de animales reactivos o agresivos. Sin embargo, no tienen herramientas efectivas para ello. Las pruebas de estímulo tienen un valor muy cuestionable para predecir el comportamiento de los perros después ser colocados en hogares, y no se ha demostrado que algunas partes de estas pruebas –especialmente las relacionadas con la protección de recursos– sean mejores que el azar. Las investigaciones existentes muestran que la mejor manera de predecir el comportamiento posterior a la adopción es pedir a los dueños de perros que completen una encuesta detallada cuando dejan a su mascota, y la mejor manera de predecir el comportamiento futuro después de que un perro esté en un refugio es realizar varias evaluaciones cualitativas durante la admisión y luego de manera periódica.

Referencias

  1. ASPCA (nd). Position Statement on Shelter Dog Behavior Assessments. Last accessed 10/7/2023.
  2. Taylor, K.T. & Mills, D.S. (2006). The development and assessment of temperament tests for adult companion dogs. Journal of Veterinary Behavior 1:3, 94-108
  3. Rayment, D.J., De Groef, B., Peters, R.A., & Marston, L. C. (2015). Applied personality assessment in domestic dogs: limitations and caveats. Journal of Applied Animal Behaviour Science 163, 1-18.
  4. Brady, K., Cracknell, N., Zulch, H., & Mills, D. S. (2018). A systematic review of the reliability and validity of behavioural tests used to assess behavioural characteristics important in working dogs. Frontiers in Veterinary Science 5:103.
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  6. Patronek, G. & Bradley, J. (2016). No better than flipping a coin: Reconsidering canine behavior evaluations in animal shelters. Journal of Veterinary Behavior 15, 66-77.
  7. Patronek, G. J., Bradley, J., & Arps, E. (2019). What is the evidence for reliability and validity of behavior evaluations for shelter dogs? A prequel to “No better than flipping a coin”. Journal of Veterinary Behavior 31. 43-58.
  8. Haverbeke, A., Pluijmakers, J., & Diederich, C. (2014). Behavioral evaluations of shelter dogs: literature review, perspectives and follow-up with European member states’ legislation with emphasis on the Belgian situationJournal of Veterinary Behavior 10, 5-11.
  9. Clay, M., Materson, M.B.A., Bennett, P., Perry, G. and Phillips, C.C J. (2020). Do behaviour assessments in a shelter predict the behaviour of dogs post-adoption? Animals10:7, 1225.
  10. Marder, A.R., Shabelansku, A., Patronek, G.J., Dowling-Guyer, S. & D’Arpino S.S. (2013). food-related aggression in shelter dogs: A comparison of behavior identified by a behavior evaluation in the shelter and owner reports after adoptionJournal of Applied Animal Behaviour Science 148:1-2, 150-156.
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  12. Barnard, S., Siracusa, C., Reisner, I., Valsecchi, P & Serpell, J. (2012). Validity of model devices used to assess canine temperament in behavioral tests. Applied Animal Behaviour Science 138:1-2, 79-87.
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  16. Menchetti, L., Righi, C., Geulfi, G., Enas, C., Moscati, L., Mancini, S. & Diverio, S. (2019). Multi-operator qualitative behavioural assessment for dogs entering the shelter. Journal of Applied Animal Behaviour Science. 213(2019). 107-116.

John Reilly, MS, CBCC-KA, es entrenador de perros voluntario y consultor de conducta de la Potter League for Animals de Middletown, Rhode Island, y dirige el programa de formación de voluntarios que ayudan con los perros del refugio. También es el propietario y principal responsable del blog www.animalnerd.com

Traducido por Roberto Arroyo, IAABC Foundation Español

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