Analizando el caso de Mimi y Leo: Inicio repentino de agresión en un gato

Escrito por Monika Januszewska, CCBC

Revisado por expertos
A decorative cover image of two cats sitting on a couch. One cat is mostly covered with a blanket.

Resumen: Luego de vivir juntos sin ningún problema por años, Mimi sufrió un evento médico agudo y comenzó a manifestar agresión hacia Leo. Esta agresión continuó aún luego de haberse recuperado de su cirugía, lo cual motivó la intervención documentada en este artículo.


Historial

Problema: Conducta agresiva hacia Leo por parte de Mimi.

Edad al momento de la adopción: Ambos gatos nacieron como gatos domésticos y fueron adoptados por sus dueños a través de Internet; Mimi primero y alrededor de 6 meses más tarde, Leo. Sus dueños no recuerdan la edad exacta de cada uno en su momento, pero especulan que Mimi tendría entre 2 y 3 meses, y Leo, alrededor de 4.

Antecedentes médicos

Leo: En 2019 comenzó a vomitar frecuentemente. Una prueba de sangre mostró que presentaba problemas de hígado; no obstante, su duración fue breve. A comienzos de abril, ya pasados dos años, debido a la situación descrita más abajo, se le hizo nuevamente una prueba sanguínea, la cual no mostró ningún problema de salud. Sin embargo, luego de que una radiografía encontrara señales de espondilosis lumbar deformante, se le recomendó bajar de peso.

Mimi: A mediados de marzo en 2021 perdió su apetito y comenzó a padecer vómitos. Inicialmente, fue diagnosticada con problemas digestivos menores; sin embargo, luego de unos días, se descubrió que tenía piometra. Con el fin de curar su condición, se decidió esterilizarla.

Personas involucradas en su cuidado: Joanna – dueña (adulta), Tom – marido de Joanna (adulto)

Vivienda: Apartamento compuesto por una habitación pequeña, una sala de estar, una cocina y un baño. Ambos gatos solo tienen permitido estar dentro del perímetro del hogar.

Dieta: Hasta hace poco, los gatos tenían acceso libre al alimento seco (croquetas) y una vez al día, al atardecer, se les daba alrededor de 70 g de comida húmeda (tal como la comida enlatada) a cada uno. En el presente, Mimi continúa con la misma rutina alimenticia, pero Leo ha pasado a tener acceso restringido a croquetas específicas para la pérdida de peso. Ambos aún disfrutan de su porción de comida húmeda en las tardes.

Antecedentes de conducta

Dos semanas tras su operación por piometra, Mimi de repente comenzó a sisear y atacar a Leo. Los dueños no lograron ver el momento del ataque, solamente escucharon el sonido del siseo y notaron que algo estaba pasando. Joanna manifestó que ese día, segundos antes de que comenzaran, ella se encontraba armando un nuevo mueble para gatos y, accidentalmente, dejó caer un elemento de madera pesado, el cual causó un gran estruendo. Leo, que estaba comiendo cuando pasó, se sobresaltó tanto que dio vuelta su tazón, el pelaje de su lomo y cola se erizó (piloerección) y salió corriendo despavorido. Los dueños se encontraban tan sorprendidos que no prestaron atención a si Mimi estaba presente en la habitación o no, pero su siseo y la pelea que comenzó se sintió poco después.

Desde ese incidente, Mimi no ha dejado de sisear cada vez que ve a Leo. Es más, lo ha estado acechando y ha intentado atacar a cada momento que pasa frente a ella. Los dueños también han notado que Leo se ha vuelto más sensible a los sonidos, demostrando más ansiedad hacia los ruidos inesperados.

Joanna ha dicho que hasta hace poco los gatos vivían juntos en una dinámica neutral-positiva, siendo vistos durmiendo en cercanía, acurrucados, acicalándose entre ellos, etc. (aunque usualmente Mimi prefiere relajarse a solas).

Después de que ocurrió el primer incidente, ambos gatos fueron examinados por su veterinario, quien no logró encontrar ninguna anomalía, aparte de la espondilosis y obesidad de Leo. La condición de Mimi luego de la cirugía también fue descrita como satisfactoria, no llegando a demostrar ninguna señal de malestar físico.

Una semana luego de que Mimi atacara a Leo, ambos gatos aún tenían permitido moverse libremente por el apartamento, aunque Mimi observaba a Leo a todo momento, siseando y gruñendo en caso de que se acercara demasiado, y golpeándolo de manera acorde. Por su parte, los movimientos de Leo se mantenían cautelosos, tratando en lo posible de evitar cruzarse con Mimi a toda costa. No obstante, al pasar algunos días, la conducta de Leo imitó gradualmente la de Mimi, observándola y siseando en el caso de estar en proximidad. De esta manera, Mimi atacaba a Leo varias veces al día y, por su parte, Leo se defendía, aunque no había señales de que los ataques tuvieran resultados graves. En un momento dado, Joanna y Tom probaron utilizar una botella con atomizador, rociarlos con agua cada vez que se peleaban, lo cual hacía que Leo corriera a esconderse bajo la cama y Mimi saltara sobre el aparador. En otro instante, en un intento de anticipar tales situaciones y si se encontraban con los gatos mirándose intensamente y siseando, probaban entretenerlos haciendo otros ruidos y separándolos por algunos minutos. Por último, también se los separaba cuando sus dueños se encontraban trabajando (entre las 7:30 de la mañana y las 4:30 de la tarde).

Cuando tales intentos se volvieron fútiles y las peleas se tornaron más intensas, Joanna y Tom decidieron separarlos completamente y contactarme por correo electrónico para consultarme sobre el tema. Al día siguiente, Joanna reportó que luego de 24 horas de confinamiento, los gatos se demostraban más serenos, siendo capaces de estar en la misma habitación sin pelearse, por lo que la consulta no sería necesaria.

Sin embargo, tres días más tarde, recibí otro correo de Joanna, donde reportaba que Mimi había comenzado a acechar a Leo nuevamente, y si fallaban en intervenir, lo volvía a atacar, tal como ocurría antes de la separación.

En consecuencia, Joanna y Tom finalmente decidieron que mi ayuda era necesaria, por lo que mi respuesta inmediata fue que separaran a los gatos, manteniéndolos de esta manera hasta que la situación y por ende, el plan de intervención, pudiera ser acordado.

Observaciones iniciales

Debido a que estábamos en medio de la pandemia por COVID-19, las consultas se darían de manera online, siendo capaz de ver a los gatos solo mediante los videos que sus dueños tenían como instrucción enviarme. Previo a la sesión, les envié un cuestionario con varias preguntas para evaluar el bienestar general de ambos, Mimi y Leo, al igual que la gestión de su entorno para luego proceder con una videoconferencia preprogramada.

El cuestionario incluía preguntas sobre:

  • El historial de adopción de Mimi y Leo
  • Su estado de salud desde el momento de adopción hasta el presente
  • Su plan alimenticio
  • La rutina diaria de gatos y dueños
  • El cuidado de sus cajas de arena al igual que sus conductas de eliminación
  • La relación entre los gatos (hasta el comienzo de los problemas)
  • Sus lugares y escondites favoritos
  • Las actividades de juego favoritas para cada gato al igual que su frecuencia
  • Los tipos de vocalización observados
  • Cómo los dueños gestionaban las peleas entre Mimi y Leo

También solicité que Joanna me enviara un video dándome un tour por la casa, de manera que yo pudiera ver los recursos de los gatos al igual que su ubicación. Esto incluiría, cajas de arena, tazones de comida y agua, rascadores, escondites, lugares elevados (tales como hamacas), etc.

Les pedí que no reunieran a los gatos con la intención de capturar sus conductas en video ya que empeoraría la situación, causándoles estrés a ambos animales.

Por suerte, desde el comienzo del conflicto, sus dueños ya habían grabado algún que otro video, por lo que tuve la oportunidad de ver la interacción entre ellos al igual que sus conductas, antes de que fueran separados.

Luego de recibir sus respuestas al cuestionario y de mirar los videos sobre el caso, logré llegar a una valoración inicial sobre el bienestar de los gatos. Joanna y Tom trabajan fuera de casa, yéndose a las 7:30 y volviendo aproximadamente nueve horas más tarde. Los gatos aparentemente duermen durante toda su ausencia ya que las cajas de arena demuestran poco uso. Joanna solía tener gatos en su hogar en el campo, pero en ese entonces ella era una niña, por lo que no poseía mucha experiencia en lo que concierne las necesidades felinas, y Tom nunca antes había tenido una mascota, ni hablar de un gato. Estaba claro que ambos necesitaban educarse en las necesidades y conductas gatunas, por lo que mi intervención iba a abordar no solo los problemas actuales sino que también el manejo general del entorno y su influencia en el bienestar de sus gatos.

En lo que concierne a las condiciones sanitarias, había dos pequeñas cajas de arena descubiertas, una en el baño y la otra en la habitación, donde Mimi había sido aislada. Antes de que los gatos fueran separados, ambas cajas se encontraban en el baño, una al lado de la otra. Éstas incluían arena ecológica a base de maíz, la cual no es una base que usualmente recomendaría, pero Joanna explicó que ninguno de los gatos había rechazado particularmente el tipo de arena sanitaria que utilizaban, por lo que decidí abstenerme del tema.

Los tazones de comida también se encontraban en diferentes ubicaciones, el de Leo estaba en la cocina, mientras que el de Mimi se encontraba en la habitación, tan lejos como era posible de la arena sanitaria. Antes de la separación, sus dueños no notaron ningún conflicto a la hora de comer. Los gatos tenían libre acceso a comida seca de mediana calidad, y todas las noches disfrutaban de 70 g de comida húmeda (pedazos de carne en gelatina) cada uno. Brevemente antes de que Joanna y Tom me contactaran, cambiaron la rutina alimentaria de Leo. Luego de su visita al veterinario, se le limitó su acceso a tres comidas diarias de comida seca baja en calorías. Sin embargo, raramente Leo se comía todo, por lo que siempre había sobras en su tazón.

La relación entre Mimi y Leo se notaba neutral en los ojos de sus dueños, y hasta ocasionalmente positiva en los momentos que se los encontraba acicalándose entre ellos o acurrucados. Aunque usualmente Mimi elegía lugares más aislados, por ejemplo, arriba del ropero, Leo prefería el sofá, o el alféizar de la ventana recubierto con una manta. En rara ocasión, Mimi gustaba de saltar sobre los gabinetes de la cocina. También tenían a disposición un mueble para gatos de aproximadamente 1,2 m de alto con rascadores y dos plataformas.

En lo que tiene relación al juego, los dueños reportaron que los gatos no eran en sí muy juguetones, y nunca demostraron interés en juguetes tales como las pelotas, los ratones o las varitas. Leo solía disfrutar perseguir la luz de los punteros láser cuando era pequeño, y ahora se interesa por su pelota expendedora de comida, mientras que Mimi solo demostró interés por los juguetes luego de su cirugía, inclinándose más por las varitas.

Hasta hace poco, la vocalización de los gatos –ante todo, su maullido– se dirigía a sus dueños cuando querían golosinas o cuando alguna puerta en el apartamento se encontraba cerrada, ya que estaban acostumbrados a recorrerlo sin restricciones. Aparte de eso, solían ronronear al ser acariciados. El momento que Mimi comenzó a sisear y gruñir  a Leo y él replicó su acción, fue la primera vez que sus dueños los escucharon vocalizar de tal manera.

En sus videos, pude observar que Mimi usualmente se mantenía en lugares elevados (mayormente en el mueble para gatos), acechando intensamente a Leo con la mirada. Por su parte, él se encontraba sentado o acostado en el sofá, una silla o el piso. En uno de los videos, ni bien vio que Leo caminaba en dirección a su arenero, Mimi saltó del mueble, lanzándose en su dirección. Luego, se escuchó el siseo (era imposible saber si procedía de Mimi, Leo o ambos), y Leo huyó a la esquina, donde se mantuvo cabizbajo mientras Mimi retornaba a su lugar.

En otro video, pude ver a Mimi, nuevamente en el mueble para gatos, acechando a Leo, quien se escabullió cautelosamente dentro de la habitación, chequeando sus alrededores en todo momento. Adicionalmente, en un breve vídeo más, se observaba a Leo sentado en una silla, aproximadamente a 4 metros de Mimi, quien estaba acostada sobre una plataforma del mueble, mirándose fijamente, actitud con la que –según, Joanna– pasaban la mayor parte del día. Como he mencionado antes, le pedí a Joanna que por el momento tuviera a los gatos separados de forma permanente sin permitirles ningún tipo de contacto. Sin embargo, los dueños no podían esperar a verificar si la situación había mejorado, por lo que en ocasiones dejaban que Mimi saliera de la habitación.

Evaluación

El antecedente más importante y el causante directo más probable de la agresión de Mimi hacia Leo fue el sonido repentino que causó el elemento de madera cuando cayó al suelo. Leo se sobresaltó y experimentó piloerección en su pelaje y cola, lo cual es una conducta agonística que usualmente ocurre en respuesta a una amenaza repentina acompañada de un aumento en los niveles de adrenalina.1 Es posible que Mimi, siendo testigo de su reacción y habiendo notado su lenguaje corporal, percibiera que ésta fuese dirigida hacia ella y por ende, reaccionara de manera acorde, es decir, siseando en un intento de maximizar su distancia y al mismo tiempo, advirtiendo a Leo que no se acercara más. Esto habría sido difícil de conseguir si él (como sólo podemos suponer) se tropezó con ella mientras huía a uno de sus escondites. Como resultado, es probable que ella haya contrarrestado con una postura corporal similar a la de él, asustando aún más a su compañero – no solo por el sonido repentino sino también de ella. Por lo que podríamos llamar a este resultado una reacción de lucha o huída mal dirigida, y como continuaron viéndose al pasar los días, con solo una breve estancia de separación, permanecieron alterados por más tiempo. Mimi, para recobrar control de su entorno y volverlo predecible nuevamente, comenzó a observar a Leo e intentó disuadirlo de ir y venir mediante el siseo y sus ataques repentinos. Leo, por otro lado, seguía bajo la influencia de aquel ruido agudo, el cual lo había vuelto hipersensible a los sonidos repentinos. Adicionalmente, también se encontraba intentando evitar a Mimi, cuya conducta percibía como amenazadora, hasta que eventualmente comenzó a tomar represalias, lo cual resultó en que la situación escalara a mayores.

A pesar de todo esto, no podía pasar por alto el entorno en el que conviven, ya que ciertamente tenía un gran impacto en su bienestar y relación, por lo que debía ser resuelto adecuadamente, independientemente del problema actual. Debido a que los recursos a los cuales los animales tenían acceso eran escasos y de calidad más bien mala, es posible que, a pesar de sus momentos de acicalamiento mutuo y acurruco, haya habido un conflicto oculto en marcha ya hace tiempo. Sus dueños, al estar ausentes durante la mayor parte del día y teniendo poco conocimiento de sus necesidades felinas, podrían no haber sido conscientes de este hecho.

Es probable que tampoco hayan notado que la falta de interacción de Mimi con su entorno haya sido causada por el rápido deterioro de su salud. Lo mismo aplica para el desinterés de Leo hacia el juego; su exceso de peso al igual que su espondilosis dificultando su participación en tales actividades. Es más, la falta de entendimiento de sus dueños sobre la importancia del juego para un animal causó que descuidaran esta necesidad gatuna. He visto esta misma mentalidad muy seguido; muchos dueños perciben que el juego es simplemente una actividad pertinente a la infancia gatuna, probablemente semejante a la niñez humana y el hecho de que usualmente al crecer “perdemos” la necesidad de jugar. En cambio, para los gatos, el juego ofrece una oportunidad de participar en conductas de cacería y acecho, lo cual es una necesidad innata presente en su etograma. Si a los felinos se los cría como gatos de interior, no tienen otra posibilidad de satisfacer sus instintos de caza a no ser mediante el juego. Ser capaces de completar la secuencia de caza (esperar – agazaparse – acercarse – atacar/perseguir – matar)  de manera regular es la forma de juego que les otorga uno de los estímulos mentales más necesarios para el gato.

Lo más probable es que Mimi y Leo hayan tenido tan pocos juguetes a su disposición hasta ahora, que simplemente se aburrieron de ellos, debido a que es común que la habituación ocurra con rapidez.2

También es posible que los gatos hayan intentado evitarse durante la mayoría de su convivencia, dado que puede ser difícil tener que compartir el territorio. Las cajas sanitarias, las cuales son un recurso muy importante para los gatos, eran demasiado pequeñas y, además, se encontraban colocadas muy cerca dentro del baño. Por lo que no solo eran incómodas e impedían una conducta de eliminación habitual, sino que también deben haber sido percibidas como un solo lugar de eliminación, lo cual las volvía un recurso muy escaso para dos gatos adultos. El acceso tan limitado a espacios verticales podría haber causado que Leo y Mimi se sintieran frustrados e inseguros, especialmente Leo, que no había podido escalar más allá de la ventana por sí mismo, y hasta ahora no había sido capaz de acceder al mueble para gatos sin la ayuda de sus dueños (Joanna estaba montando un mueble nuevo ajustado a las habilidades de Leo cuando el incidente tuvo lugar). Una vez que agregamos estos detalles a la falta significativa de juego en la vida de Mimi y Leo, podemos suponer que los mismos ya tenían un nivel considerable de frustración.

Es más, sospeché que Mimi, sintiéndose mejor luego de su cirugía, haya comenzado a percibir su entorno de manera diferente – ahora no solo quería jugar e interactuar con sus dueños, sino que es posible que también se haya vuelto más consciente de los déficits en recursos. Esta podría haber sido una razón adicional para provocar sus múltiples esfuerzos en controlar su territorio, acechando a Leo en todo momento y atacando una vez que se movilizaba (por ejemplo, en sus intentos de llegar a las cajas sanitarias, un recurso de alto grado de valor).

Por lo tanto, esta reacción de lucha o huída mal direccionada podría haber sido un antecedente inmediato a las conductas agonísticas expresadas por Mimi y eventualmente, por Leo; aunque también podría haber existido una provocación más indirecta, resultando en que Mimi viera a Leo como un rival de los recursos.

Adicionalmente, el hecho de que los gatos no hayan sido capaces de reducir sus niveles de excitación porque se encontraban expuestos a la presencia del otro una y otra vez, acabó en una situación más complicada, ya que pueden haber consolidado en la memoria esas interacciones aversivas, volviéndolas más difíciles de superar.3

Es por estas razones que en mi plan de intervención, además de abordar el problema principal, quería recomendar a los dueños introducir algunos cambios en el manejo del entorno de los gatos.

Recomendaciones de intervención

Mi plan de intervención era originalmente separar a los gatos de manera temporal para darles tiempo a calmarse y permitirles beneficiarse del enriquecimiento ambiental y cognitivo que recomendaría. Luego volvería a reunir a los felinos mediante interacciones controladas, utilizando una puerta con pantalla y finalmente, pasaría a la desensibilización gradual y al contracondicionamiento clásico de ambos gatos en la presencia del otro. El último paso era permitir la interacción sin la pantalla entre medio, gradualmente extendiendo el tiempo que pasarían juntos. No quería apresurar nada, ya que proseguir muy rápido podría forzarnos a retroceder a la etapa anterior y, como resultado, el proceso entero nos tomaría más tiempo, causando un estrés innecesario en las criaturas y la desilusión en sus dueños.

Primera consulta

La consulta inicial fue por Zoom, donde comenzamos repasando toda la información que había recibido hasta entonces. Señalé las posibles causas del conflicto y expliqué cómo el manejo del entorno influenciaba la conducta felina. Lo que muchos dueños no logran darse cuenta es que los gatos son depredadores y animales territoriales, aunque hayan vivido toda su vida confinados a un pequeño apartamento; lo cual era cierto para Joanna y Tom, quienes percibían a sus gatos como estas adorables criaturas peludas que “viven tan solo para ser acurrucadas”. Mis primeras recomendaciones se aplicaban en su mayoría a bajar los niveles de excitación en ambos gatos y a insertar modificaciones en el entorno que fortalecieran su sensación de seguridad así como disminuyeran su necesidad de competir por los recursos. Si Mimi y Leo se encontraban con que en su entorno había “suficiente de todo” para ambos, sus niveles de frustración deberían disminuir, haciendo los siguientes pasos mucho más fáciles. Luego les expliqué a Joanna y a Tom la importancia de darles a sus gatos una oportunidad de expresar sus conductas de caza y, utilizando fotos y videos, les mostré cómo se ve una sesión de juego satisfactoria. También quise abordar el exceso de peso de Leo y sugerir algunas modificaciones en su plan alimenticio, ya que su condición ciertamente afectaba su salud y bienestar en general. Es más, ya que la obesidad en gatos domésticos es usualmente asociada con el aburrimiento y/o el estrés crónico, creía firmemente que había algunos aspectos en el manejo de su entorno que debían ser modificados.

Recomendaciones luego de la consulta inicial

– Recomendé mantener a Mimi y Leo separados en todo momento, y no revisar de vez en cuando cuál era la actitud de uno hacia el otro, durante aproximadamente una semana. Por supuesto, esto no significaba que a cada uno de los gatos no se le permitiera interactuar con sus dueños. Le pedí a Joanna que me hiciera saber después de una semana cómo se habían estado comportando los gatos (por ejemplo, arañando la puerta, mostrándose ansiosos al oír o sentir al otro gato detrás de la puerta), y en base a eso iba a decidir si podíamos seguir con el siguiente paso: el contacto controlado.

– Para reducir la reactividad de Mimi y Leo, recomendé 225 mg de Zylkene (un suplemento de venta libre con propiedades calmantes) una vez al día.4,5

– Como se dice que el juego tiene efectos beneficiosos para reducir los niveles de estrés6, recomendé encarecidamente sesiones diarias de juego con cada uno de los gatos, utilizando juguetes largos como cañas de pescar y varitas, y tratando de imitar la secuencia de caza. La persona que sostiene la caña o varita debe moverla de manera similar a los movimientos que haría una presa; esto desencadena en el gato su conducta de caza y lo alienta a participar en la actividad. Los juegos de caza deberían proporcionar principalmente estimulación mental, lo cual es beneficioso para el bienestar del gato. Les indiqué que ajustaran la intensidad del juego a las capacidades físicas de cada gato, aunque nunca recomiendo cansar al gato físicamente, ya que aumenta su excitación mental.

– Recomendé modificar las estrategias de alimentación introduciendo pequeñas porciones de comida húmeda de buena calidad cuando los dueños estuvieran presentes, y dejando comida seca en juguetes de alimentación activa, rompecabezas de comida, etc. Cuando estuvieran ausentes. Le proporcioné a Joanna algunos tutoriales para hacer rompecabezas de comida en casa, porque había decidido hacerlos ella misma. También les aconsejé que colocaran algo de la comida húmeda en tapetes de alimentación, no solo para hacer que el hecho de comer fuera más lento y diversificado, sino también porque comer es una conducta de desplazamiento con efectos calmantes.

– Como la caja de arena es un recurso muy importante y muy valorado en el territorio de un gato de interior, recomendé comprar dos cajas de arena grandes (con una longitud de al menos 1.5 de la longitud de un gato y el ancho de la longitud de al menos 1 gato). La “regla de oro” dice que la cantidad de cajas de arena debe ser igual a la cantidad de gatos más uno, pero debido al espacio limitado del apartamento, esto podría ser difícil de cumplir.

– Agregar más espacios verticales y que estuvieran disponibles para ambos gatos también era esencial, así que sugerí al menos hacer los lugares existentes más accesibles para ambos gatos. También les pregunté a Joanna y Tom si podrían considerar colocar algunos estantes que condujeran al guardarropas, al estante de libros o a los armarios, al igual que agregar una plataforma de estantes cómodos a los que se pudiera acceder desde el mueble para gatos, lo que les brindaría más lugares de descanso. Había un gran armario en el dormitorio, pero desafortunadamente la parte superior estaba llena de maletas y cajas, por lo que le pedí a los dueños que quitaran algunas y reorganizaran el espacio, para que Mimi pudiera utilizarlo como su lugar de descanso.

– Dado que el único escondite seguro a nivel del piso parecía estar debajo de la cama, recomendé agregar 2 cajas de cartón (una en el dormitorio y la otra en la sala de estar) como escondites adicionales, lo que podría no solo dar a los gatos la posibilidad de esconderse, sino  también la de observar su entorno estando lejos de ser el centro de atención (“puedo ver, pero no puedo ser visto”). Cada caja pretendía tener el tamaño suficiente para que un solo gato se sintiera cómodo, pero no permitía que cupieran dos gatos; esta recomendación se hizo por cuestiones de seguridad, para que ninguno de los gatos pudiera emboscar al otro dentro de la caja. También recomendé dejar un transportador abierto como escondite, lo cual además les enseñaría a los gatos que este es solo otro lugar seguro más y no algo asociado con visitas angustiosas al veterinario. Originalmente también sugerí agregar un túnel y al menos dos camas para gatos cubiertas, pero luego modifiqué esta recomendación, ya que pude ver que los dueños se notaban reacios, no solo por la falta de espacio sino también por razones económicas. Darle a Mimi y Leo acceso a las cajas de cartón y al transportador parecía una alternativa más razonable (y accesible).

– Como preparación para el siguiente paso, pedí que consideraran instalar una puerta mosquitera entre la sala de estar y el dormitorio, lo cual permitiría que los gatos tuvieran interacciones controladas. Sin embargo, les pedí a Joanna y a Tom que no la usaran todavía.

Segunda consulta

Nuestra siguiente consulta estaba programada para luego de una semana, para analizar las modificaciones implementadas por Joanna y Tom y para discutir el siguiente paso, dependiendo de la conducta que exhibieran Mimi y Leo.

Sin embargo, solo dos días después de la videoconferencia supe que los dueños ya habían instalado la puerta mosquitera y dejado que los gatos interactuasen, lo cual no terminó bien, ya que Mimi comenzó a gruñir y azotar la puerta, y Leo siseó en respuesta y corrió a esconderse, por lo que a los pocos minutos los dueños ya la habían cerrado. Por eso, recomendé prolongar la separación, para que los gatos estuvieran realmente aislados por una semana, y remarqué la importancia de no permitir que se vieran al azar, ya que de ser así nunca podrían calmarse. Lo que quería lograr en primer lugar era reducir la sobreexcitación del sistema nervioso en ambos gatos, al igual que mejorar su funcionamiento mediante el enriquecimiento ambiental, que ha demostrado tener una influencia beneficiosa en el cerebro, disminuyendo la agresión en los contactos sociales y provocando un aumento en los niveles de serotonina, mejorando así el estado de ánimo y bienestar general del animal.7

Por suerte, los dueños también compraron juguetes nuevos, lo cual interesó mucho a ambos gatos, que se encontraban ansiosos por jugar (lo que demuestra claramente de que a veces se trata de tener los juguetes apropiados y de educar a los dueños). Mimi consiguió acceso a la parte superior del armario del dormitorio, el cual había estado usando con regularidad. También pidieron una caja de arena nueva, mucho más grande, pero solo una (para Leo), ya que dijeron que no había espacio para una caja enorme en el dormitorio; no pude evitar estar de acuerdo. Tanto Mimi como Leo comenzaron a recibir 225 mg de Zylkene al día. También se les comenzó a dar más comida húmeda, la cual Joanna preparaba en sus rompecabezas de comida hechos en casa.

La segunda consulta también fue mediante videoconferencia, durante la cual le pedí a los dueños que permitieran que los gatos se vieran a través de la puerta mosquitera por un momento, porque quería ver si algo había cambiado. Pude ver que tanto Mimi como Leo se acercaron a la puerta mosquitera y se miraron fijamente, pero después de unos 10 segundos, Leo se sobresaltó, siseo y salió corriendo hacia el baño. Mimi mantuvo la calma durante toda la interacción. La puerta se cerró inmediatamente después, por lo que toda la interacción duró unos 20 segundos. Ni Mimi ni Leo mostraron conductas ansiosas luego de que cerraran la puerta y reanudaron sus actividades habituales (relajarse en la cama y en el sillón, respectivamente), lo cual percibí como un indicador positivo de que el nivel de excitación no había sido muy alto, aunque existía de todas formas. Sin embargo, dado que el recuerdo del incidente y su asociación con el otro gato todavía era bastante vívido para Leo, y él era el que parecía más afectado (tanto por el ruido repentino como por la reacción agresiva de Mimi), pedí que tuvieran otra semana de completa separación. Ver a Mimi parecía actuar como un factor estresante, por lo que definitivamente teníamos que controlarlo y dejar que el tiempo trabajara a nuestro favor durante los consiguientes días. También quería darle a Leo más tiempo para que se beneficiara del nuevo enriquecimiento cognitivo y ambiental, tiempo de juego regular, rompecabezas de comida y una caja de cartón que le gustó desde el principio, además de su enorme caja de arena nueva, que lo había hecho muy feliz, y que resultó en visitas más frecuentes.

Según Joanna, él solía orinar no más de dos veces cada 24 horas en la caja de arena anterior, lo que demostraba lo incómodo que debe haber sido para él usarla. También se modificó su dieta, por lo que durante la semana anterior habían estado comiendo más alimentos húmedos, lo que ciertamente también resultó en una mayor producción de orina, así que la nueva y cómoda caja de arena fue definitivamente útil. Por supuesto que Mimi también aprovechó todo aquel enriquecimiento mientras permanecía en el dormitorio, con la excepción de la caja de arena, porque no había espacio para una nueva en la habitación. Ambos gatos habían estado tomando 225 mg de Zylkene durante aproximadamente una semana, y recomendé extenderlo por lo menos hasta el siguiente mes, ya que Zylkene se puede tomar por hasta dos meses antes de reevaluar la condición del gato.8

En esta videoconferencia, comencé a hablar con Joanna y Tom sobre preparar a los gatos para pasar por el proceso de desensibilización y contracondicionamiento, ya que con confiar solo en el paso del tiempo y la mera habituación (la cual se basaría en la exposición continuada de Leo a Mimi, y viceversa, hasta que ambos se acostumbraran a la presencia del otro y dejaran de responder con excitación) para mejorar la situación tomaría demasiado tiempo y tal vez ni siquiera llegaría a tener éxito.

Les expliqué que cuando desensibilizáramos a los gatos a la presencia del otro, dejaríamos que se vieran durante un tiempo limitado desde una distancia que no fuera estresante para ninguno de ellos. Luego, o disminuiríamos la distancia gradualmente o aumentaríamos el tiempo de exposición (es decir, la cantidad de tiempo que se están viendo), aumentando ligeramente la fuerza del estímulo. De esta manera, ambos gatos se acostumbrarían poco a poco a la presencia del otro. Simultáneamente, con esta exposición gradual, comenzaríamos a construir asociaciones positivas mediante el contracondicionamiento clásico. Así emparejaríamos el estímulo aversivo (la presencia de Mimi) con un nuevo estímulo placentero (por ejemplo, la comida), y de esta manera cambiaríamos la respuesta de Leo a la presencia de Mimi, de miedo y excitación, a una asociación más positiva (“Cuando la veo, algo agradable sucede”). De acuerdo con Joanna, Leo siempre había sido muy glotón, por lo que la comida era una buena opción para ayudarlo a comenzar a crear asociaciones agradables con Mimi. Eventualmente, se esperaba que estas asociaciones positivas reemplazaran el miedo y la excitación y causaran que Leo y Mimi se sintieran mejor en la compañía del otro.

En la práctica, lo anterior significaría que desde el momento en que Mimi y Leo se vieran a través de la puerta mosquitera, Joanna comenzaría a entregarle pequeñas golosinas a Leo, una tras otra, mientras durara la exposición (que podría ser de algunos minutos, dependiendo de las reacciones de ambos gatos). Durante las primeras sesiones, la entrega de golosinas debería ser frecuente, para que Leo no tuviera tiempo de pensar en la presencia de Mimi, aunque, por supuesto, la vería. Dado que se trata de un contracondicionamiento clásico, no mencioné nada sobre la conducta de refuerzo, ya que no quería que Joanna le pidiera a Leo otra conducta que no fuese mirar a Mimi. Mi objetivo no era el contracondicionamiento operante, es decir, reemplazar una conducta con una alternativa incompatible, y reforzar esta última; todo lo que quería era crear una asociación nueva y positiva sin requerir una conducta específica del gato.

Recomendaciones tras la segunda consulta

– Les sugerí que continuaran con la separación durante la semana a seguir, y les recordé participar en sesiones regulares de juego al igual que seguir con el consumo diario de Zylkene para cada uno de sus felinos.

– Le pedí a Joanna (la cual parecía más comprometida, probablemente porque tenía más tiempo libre que Tom, y Mimi y Leo eran más sus gatos que de él) que pensara en la golosina favorita de Leo, la cual podría usar durante el contracondicionamiento. Dijo entonces que las golosinas de carne seca congelada eran las más atractivas para él.

– Cuando terminó esa separación de una semana, sugerí tratar de abrir la puerta (con la puerta mosquitera aun separando a los gatos), y esta vez atraer a Leo con comida para alejarlo lo más posible de la misma (la cual era nuestra manera de establecer una distancia segura, permitiendo que Leo se expusiera al estímulo, es decir, Mimi, sin una respuesta de estrés por su parte) y comenzar el procedimiento que describí concisamente para Joanna:

Leo ve a Mimi. Comienzan a fluir diminutos pedazos de las golosinas, una tras otra, durante 2 o 3 minutos como máximo. Se observa a ambos gatos en busca de posibles señales de estrés. Si ocurre algo, se detiene la exposición y se cierra la puerta con antelación. Intenta grabar video de la interacción (o pide que lo haga Tom) para referencias futuras. Después de 2 a 3 minutos, se termina la sesión, es decir, las golosinas dejan de fluir. La secuencia se repite alrededor de tres veces al día, apenas alargando las sesiones cada dos días. Se me envían los videos de cada día al correo.

Como el inglés no es ni mi lengua materna ni la de ella, le traduje un artículo sobre la técnica del “bar abierto/bar cerrado” de Pethelpful, para que pudiera estudiar este procedimiento ella misma.9

– También sugerí colocar algunos obstáculos (por ejemplo, cajas de cartón o túneles) a ambos lados de la puerta mosquitera, para que los gatos no se sintieran tan expuestos entre sí y pudieran esconderse parcialmente de la vista si así lo necesitaran.

Programamos nuestra siguiente consulta en línea para una semana más tarde, pero, por supuesto, íbamos a mantenernos en contacto por correo electrónico, ya que se suponía que recibiría videos e informes diarios que describieran la conducta de ambos gatos.

De los videos que recibí de Joanna diariamente, pude ver que Leo respondía muy bien. Estaba acostado en el mueble para gatos mientras observaba a Mimi y comía sus golosinas al mismo tiempo. Al principio, su lenguaje corporal indicaba cierta ansiedad (músculos tensos, ojos muy abiertos), pero esto fue disminuyendo con el pasar de cada sesión. En lo que se refería a Mimi, lo que más le interesaba era ponerse detrás de la puerta mosquitera, y apenas le prestaba atención a Leo. Tal como le pedí, Joanna gradualmente comenzó a hacer las sesiones más largas, y también le aconseje que comenzara a entregar golosinas con menor frecuencia.

Tercera consulta

Ahora había llegado el momento de involucrar a Tom. Originalmente planeé con que Mimi también pasara por el contracondicionamiento clásico de la misma manera que Leo, pero desafortunadamente resultó que ella no estaba para nada interesada en las golosinas de ningún tipo, por lo que tuvimos que pensar en otro estímulo agradable, y resultó ser el juego.

Por lo tanto, mientras Joanna se encontraba de un lado de la puerta mosquitera contracondicionando a Leo con golosinas, se suponía que Tom debía jugar con Mimi en el dormitorio. Esto ayudaría a que Mimi creara una asociación positiva con la presencia de Leo, y al mismo tiempo, Leo comenzaría a perder sensibilidad al ver a Mimi moviéndose con más energía.

Configuraron la cámara de manera que pudiera ver a Tom jugando con Mimi y al mismo tiempo, la reacción de Leo. Le pedí a Tom que comenzara la sesión de juego lo más lejos posible de la puerta mosquitera (lo cual no fue fácil ya que el dormitorio es pequeño), para debilitar un poco el estímulo. Por suerte, Mimi comenzó a jugar y no se percató de la presencia de Leo al otro lado de la puerta. Pude notar que Leo se tensó levemente por algunos segundos, pero continuó comiendo las golosinas que Joanna le entregaba, y después de un tiempo pareció relajarse nuevamente. Tom siguió jugando con Mimi por unos 2 o 3 minutos, luego la puerta se cerró y Joanna dejó de darle golosinas a Leo.

Le pedí a Joanna y Tom que repitieran esta secuencia varias veces al día, en diferentes momentos (preferiblemente una vez por la mañana antes de irse al trabajo, y dos o tres veces por la tarde, y por la noche, antes de irse a dormir). Sin embargo, era consciente de que la sesión de la mañana podría ser difícil, ya que los dueños generalmente tenían poco tiempo. Al igual que antes, les pedí que me enviaran los videos de sus sesiones diarias. También le pedí a Joanna que involucrara a Leo en actividades de juego de vez en cuando durante la sesión de DS/CC, ya que parecía cada vez más feliz con sus nuevos juguetes, y también miraba con gran interés la caña de pescar de Mimi. Por lo tanto, esa podría ser otra forma de crear asociaciones positivas, y Mimi también podría acostumbrarse a verlo moverse, en vez de acostado comiendo golosinas.

También decidí abordar el importante tema del territorio, para evitar posibles problemas cuando se quitara la puerta mosquitera. He notado, de mis numerosas otras consultas, que si los gatos se separan por más tiempo y luego se vuelven a juntar, tienden a establecer una nueva división del territorio, presentando conductas defensivas (bloqueando la entrada, ahuyentando al otro gato, etc.) en el caso de que el otro gato intente entrar o siquiera estar cerca de la habitación. Es por eso que siempre recomiendo el intercambio regular de habitaciones en algún momento: su función es permitir que los gatos dejen su olor en la habitación del otro, y también para establecer una sensación de seguridad y confianza en sí mismos en la parte del territorio que no ha sido utilizada por ellos por tanto tiempo. Por lo tanto, aconsejé que Joanna y Tom continuaran con el ejercicio de Mimi jugando en el dormitorio, y Leo comiendo golosinas en la sala de estar para crear asociaciones positivas. Pero al mismo tiempo, luego de asegurarse de que Leo no mostraría ansiedad al observar a Mimi jugar, recomendé intercambiar las habitaciones. De esta forma, Leo se quedaría en el dormitorio recibiendo golosinas por parte de Joanna, y Mimi jugaría con Tom en la sala de estar. Luego se cerraría la puerta y cada gato podría relajarse en esa nueva parte del territorio.

Esta vez no programamos la próxima videoconferencia, pero acordamos estar en contacto por correo electrónico y llamadas telefónicas. Eventualmente, en caso de que surgiera algún problema, se organizaría otra reunión en línea. Los seguimientos de video debían continuar todos los días. Les pedí a Joanna y Tom que me contaran cómo progresaba el intercambio de habitaciones y cómo respondían los gatos. Luego organizaríamos una sesión para volver a reunir a los gatos.

Recomendaciones tras la tercera consulta

– Continuar con el Zylkene, las sesiones regulares de juego (además de las sesiones de desensibilización y contracondicionamiento), teniendo presente la necesidad de enriquecer aún más el entorno (ya que los estantes que les había recomendado aún no estaban listos).

– Continuar con las sesiones de DS/CC e incluir también sesiones de juego con Leo, si todo salía según lo previsto durante los próximos tres días, cambiar a los felinos de habitación.

– Después del intercambio de habitaciones, Joanna estaría a cargo de que la entrega de golosinas sea más frecuente nuevamente, ya que esperaba que Leo se estresara por el cambio, por ende, el estímulo placentero debería intensificarse una vez más. También le pedí a Tom que jugara con Mimi en la sala de estar más lejos de la puerta mosquitera, aumentando así la distancia y al mismo tiempo disminuyendo la fuerza del estímulo aversivo (es decir, su presencia).

Luego del primer cambio de habitaciones, ambos gatos resultaron estar un poco ansiosos, incluso Mimi, que hasta ahora había estado bastante estable. En cuanto a Leo, por el video que recibí sospeché que ver a Mimi desde una perspectiva diferente y que ella se moviera más libremente por la sala de estar mientras jugaba, lo había vuelto a poner más tenso y atento. Afortunadamente, su amor por las golosinas pronto lo ayudó a superarlo. Me sorprendió un poco ver la conducta de Mimi en el primer video, ya que jugaba con entusiasmo, pero de vez en cuando miraba en dirección a Leo, como si algo la hubiera distraído. Joanna también se dio cuenta de eso, y cuando lo hablamos por teléfono, se nos ocurrió la idea de que Mimi probablemente se había distraído con el sonido de las golosinas al caer en el piso del dormitorio (diferente al de la sala de estar). Tan pronto como Joanna comenzó a entregar las golosinas de una manera diferente (dejándolas tranquilamente en el suelo), el problema desapareció. Tal como le aconsejé, Joanna introdujo las sesiones de juego de manera intercambiable con las sesiones de golosinas para Leo, y a ninguno de los gatos pareció importarle, ya que ambos estaban absortos en su propia caza.

Una semana más tarde, a los gatos no parecía importarles si se quedaban en una habitación o en la otra. Cuando terminó la sesión de DS/CC, no les importó tomar una siesta o incluso usar la caja de arena del otro gato, lo que resultó no ser un problema para el “dueño” de cada una.

Ahora era el momento de pensar en abrir la puerta mosquitera, por lo que programamos la cuarta y última consulta. Inicialmente, solo planeé guiar a los dueños por correo electrónico sobre cómo debería llevarse a cabo, pero al ver lo ansiosos que estaban, decidí que nuestro contacto por video podría ser útil, ya que ayudaría a calmarlos (incluso con solo involucrarlos en la conversación).

Cuarta consulta

Antes de nuestra videoconferencia les pedí a los dueños que prepararan una toalla u hoja de cartón, y que las tuvieran cerca en caso de que los gatos comenzaran a pelear y hubiera que separarlos.

El plan era el siguiente: con Leo en la sala de estar y Mimi en el dormitorio, Joanna y Tom se involucrarían en el procedimiento DS/CC y, después de unos minutos, al terminar la sesión de juego, Tom pasaría unos minutos más con Mimi, pero sin interactuar con ella. Luego se levantaría y saldría silenciosamente de la habitación, dejando la puerta mosquitera ligeramente abierta.

Quería que Joanna le entregara golosinas a Leo si estaba interesado (después resultó que no lo estaba), pero por lo demás, ni ella ni Tom debían interactuar con los gatos: nada de caricias, abrazos, llamarlos por nombre, etc., ya que estos serian estímulos innecesarios.

Toda la situación se planeó por tan solo unos minutos, ya que mi objetivo era mantener a los gatos por debajo de su umbral, quería que su interacción terminara antes de que se pusieran ansiosos.

Después de que Tom dejara la puerta mosquitera abierta, Mimi se quedó en la habitación durante unos cinco minutos más; no se había dado cuenta de que podía salir. Mientras tanto, Leo se acomodó para tomar una siesta en el alféizar de la ventana, por lo que cuando Mimi finalmente entró en la habitación, él no se percató, hasta que ella hizo un poco de ruido al caminar. Eso lo puso un poco ansioso, pero estaba lejos de ser una respuesta sobresaltada. Saltó al suelo y se acercó a Mimi, y durante unos 2 minutos estuvieron caminando por el apartamento, oliéndose el uno al otro de vez en cuando. En este momento, tanto Joanna como Tom se pusieron incluso más nerviosos que los gatos, así que tuve que distraerlos un poco entablando una conversación trivial y al mismo tiempo, observando a los gatos. Después de explorar la sala de estar durante unos minutos, Mimi comió algo del tazón de comida de Leo, volvió al dormitorio y saltó encima del armario (lo que podría indicar que se había puesto un poco ansiosa, pero pudo controlarlo sin recurrir a la agresión). Tras la interacción, le pedí a Joanna que cerrara la puerta y dejara que los gatos se relajaran.

Recomendé repetir este procedimiento dos o tres veces al día, y si ninguno de los gatos se ponía ansioso, la duración de sus interacciones podría aumentar ligeramente.

Joanna me enviaba videos cada pocos días; ella todavía se ponía nerviosa de vez en cuando, lo cual no tenía motivo alguno porque nada malo había pasado entre los gatos. Incluso hubo algunas ocasiones en las que tanto Mimi como Leo se dedicaron a acicalarse, por lo que todo parecía ir en la dirección correcta.

Los momentos en que la puerta mosquitera quedaba abierta eran cada vez más largos, incluso de noche, aunque los gatos seguían separados cuando los dueños trabajaban.

Después de dos semanas más, Joanna me dijo que parecía que todo había vuelto a la normalidad, por lo que habían intentado dejar a los gatos juntos, sin separarlos durante todo el día, y funcionó bien (no es bueno que no me haya contactado en un primer momento pero sabía que a esa altura ya confiaba lo suficiente en sus gatos).

Por lo tanto, podría decir que “misión cumplida”, aunque siempre estoy dispuesta a ofrecer consejos cuando es necesario.

Mis sugerencias para Joanna y Tom en el mantenimiento continuo de la situación fueron las siguientes:

– Recordar el enriquecimiento ambiental y asegurarse de que los gatos tengan los recursos necesarios para sentirse seguros en su territorio.

– Continuar con las sesiones de juego de cada gato por separado (ya que esto reducirá el riesgo de competencia, sobre todo debido a que la caza es una actividad solitaria para los gatos, por lo que también lo debería ser el juego), recordando que debe ser parte de su rutina diaria.

– Ya que tanto Mimi como Leo son gatos mayores, se debe tener en cuenta que su salud podría comenzar a deteriorarse; por lo que hay que llevarlos al veterinario al menos una vez al año.

– Si por casualidad vuelve a ocurrir un incidente similar, separar a los gatos inmediatamente y mantenerlos así hasta ponerse en contacto conmigo o con otro consultor en conducta felina.

También alenté a Joanna y Tom a inscribirse en mis seminarios web sobre conducta felina. Sin embargo, creo que ya han adquirido una gran comprensión de la naturaleza felina gracias a nuestros correos electrónicos y conversaciones.

Referencias

  1. Bradshaw, J. Casey, R.A, and Brown, S.L. (2012), The Behaviour of the Domestic Cat, 2nd Edition.
  2. Delgado, M., & Hecht, J. (2019) A review of the development and functions of cat play, with future research considerations. Applied Animal Behavior Science 214, 1-17.
  3. Tyng, C.M., Amin, H.U., Saad, M.N.M., & Malik, A.S. (2017). The influences of emotion on learning and memory. Frontiers in Psychology
  4. Beata, C., Beaumont-Graff, E., Coll, V., Cordel, J., Marion, M., Massal, N., Marlois, N., Tauzin, J. (2007). Effect of alpha-casozepine (Zylkene) on anxiety in cats. Journal of Veterinary Behavior: Clinical Applications and Research, 2(2), 40–46.
  5. Schroll, S. (2017) Cat Behavioural Medicine for Practitioners. Seminar, Warsaw
  6. Amat, M., Camps, T., & Manteca, X. (2015). Stress in owned cats: behavioural changes and welfare implications. Journal of Feline Medicine and Surgery, 18(8), 577–586.
  7. Zentall, T.R. (2021) Effect of environmental enrichment on the brain and on learning and cognition by animals. Animals, 11, 973.
  8. Vetoquinol USA (2019) Zylkene dosage information. Last accessed 9/22/22.
  9. Farricelli, A. (2021) What is open bar, closed bar in dog training? Pethelpful, Arena Media Brands. Last accessed 9/22/22.

(Traducido por Valentina Minetti, IAABC Foundation Español)

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