¿El entrenamiento con clicker conduce a una adquisición más rápida de conductas para los tutores de perros? Depende de la conducta

Escrito por Brian Burton CDBC

Resumen: Informe de un estudio de investigación realizado sobre la eficacia relativa del uso del clicker emparejado con un refuerzo de comida, en comparación con el uso de comida únicamente. La hipótesis fue que el uso de clicker conduciría a una adquisición más rápida y que esto sería más evidente en una tarea compleja o potencialmente confusa en comparación con una tarea sencilla. El estudio arrojó que el clicker usado como marcador no fue más efectivo que usar solo comida como refuerzo para la tarea simple, pero sí fue más efectivo para la tarea compleja.


Introducción: ¿Por qué estudiar el entrenamiento con clicker?

El entrenamiento con clicker es un método de entrenamiento canino que ha ganado popularidad en los últimos 20 años.1 El entrenamiento con clicker fue presentado al público general a través de un artículo en Scientific American por Skinner2, quien originalmente propuso el uso de un grillo (un pequeño juguete de plástico de niños que ahora se conoce como clicker) porque tiene un tono alto y el animal lo entiende con facilidad. El entrenamiento con clicker fue popularizado aún más por Keller y Marian Breland, quienes estudiaron con Skinner.3Breland y Breland (y luego Bob Bailey) son considerados pioneros en el uso de clicker, o dispositivos similares al clicker (silbato) para entrenar a una variedad de especies.4 La explosión del adiestramiento con clicker en el campo del entrenamiento canino se atribuye principalmente a Karen Pryor (quien ha publicado una serie de libros sobre entrenamiento animal y artículos sobre entrenamiento de delfines y marsopas para ofrecer comportamientos creativos e innovadores).5-10

Actualmente, el entrenamiento con clicker (también llamado entrenamiento con marcadores en la industria del ramo, para incorporar todos los dispositivos similares incluyendo voz, silbato y vibración) es un método respaldado por organismos independientes de certificación de entrenamiento y conducta animal como el Consejo de Certificación para Entrenadores Profesionales Caninos (Certification Council for Professional Dog Trainers) y la Asociación Internacional de Consultores de Conducta Animal (International Association of Animal Behavior Consultants), IAABC.11-12 Sin embargo, incluso con su larga historia, existe muy poca investigación para respaldar estas afirmaciones en perros de compañía. Además, también se debate la función del clicker.

Función del clicker

Si bien existen teorías que compiten para explicar la función del clicker, se ha realizado poca investigación para comprender los mecanismos subyacentes. Feng et al.1 y Dorey and Cox13 realizaron revisiones sistemáticas de las teorías propuestas sobre por qué el entrenamiento con clicker es efectivo y sugirieron que parece funcionar como un reforzador condicionado (emparejando un estímulo neutral con un reforzador efectivo), aunque se necesita más investigación para confirmar esta afirmación. Otros han sugerido que puede funcionar como un estímulo puente.5 Sin embargo, dada la corta duración del click (conocido como condicionamiento de traza), esto es contradictorio con investigaciones sólidas que sugieren que los puentes son más efectivos cuando el sonido se reproduce desde la conducta deseada hasta la entrega del refuerzo primario (condicionamiento de demora). 14Finalmente, el clicker puede funcionar como un estímulo marcador, un evento inesperado y novedoso que causa que el animal preste atención al comportamiento inmediatamente anterior. 15Sin embargo, como Dorey y Cox destacaron, un clicker no es inesperado ni novedoso (ya que se usa repetidamente para entrenar a un animal), por lo que su función como estímulo marcador resulta cuestionable.13

Asumiendo que el clicker funciona como un reforzador condicionado, es importante entender la investigación sobre la eficacia de un clicker en la adquisición de nuevos comportamientos por el alumno en comparación con el uso exclusivo de alimento. De lo contrario, puede que no sea necesario presentar un clicker a los tutores de mascotas. Prescindir de él evitaría los desafíos de usar un clicker (momento preciso para clicar y coordinación) como lo discutió Feng et al. (2017).1 Sin embargo, debido a que solo hay cinco estudios que investigan el uso de clicker con perros domésticos, es importante considerar también la investigación que se ha realizado con otros animales domésticos para abarcar toda la amplitud de la investigación realizada.

Eficacia del entrenamiento con clicker

En su mayoría, las revisiones sistemáticas de las investigaciones existentes sobre la efectividad del entrenamiento con clicker en animales domésticos (por ejemplo cabras, caballos, perros) han encontrado que el clicker es efectivo para entrenar nuevas conductas, pero no más efectivo que usar solo comida.13,1 En el primer estudio de este tipo, Feng et al. (2018) examinaron el uso de clicker con tutores de perros, en oposición con investigadores o entrenadores profesionales.16Debido a que el uso reportado sobre la eficacia del trabajo con clicker proviene de entrenadores caninos que enseñan a tutores de perros, 1 este fue un paso significativo para tratar de comprender la evidencia anecdótica de que los clickers son más eficientes al enseñar nuevos comportamientos. El estudio evaluó a 45 parejas tutor-perro dividas en 3 grupos: 2 grupos que participaron de un curso de obediencia básica de 6 semanas con instructores enfocados en las condiciones de uso de clicker más comida y sólo comida, y un tercer grupo de control que estaba en lista de espera, que no participó del curso de 6 semanas. Los investigadores usaron datos de encuestas y medidas de comportamiento para evaluar impulsividad y la relación entre el perro y el tutor y no encontraron diferencias significativas entre los grupos de clicker más comida y sólo comida. Los investigadores también recopilaron datos sobre las experiencias de capacitación informadas por los tutores. Los tutores del grupo de clicker más comida encontraron más fácil enseñar a su perro a hacer target de nariz (apuntar o señalar con la nariz), pero no encontraron diferencias para ningún otro comportamiento. El estudio concluyó que no se observaron diferencias significativas entre los grupos de clicker más comida y solo comida.

En particular, los tutores que usaron clicker percibieron que enseñar a su perro a hacer target con la nariz era más fácil que el grupo que solo usó comida, pero no hubo evidencia que sugiriera que esto se debía a la eficiencia del clicker en lugar del método de entrenamiento preferido. Este estudio no midió la eficacia de la adquisición de nuevos comportamientos. Sin embargo, según los datos arrojados por la encuesta, sabemos que los tutores percibieron que enseñar un comportamiento de target a un objeto fue más fácil con un clicker. Por lo tanto, esta conducta serviría para explorar la adquisición de nuevos comportamientos al trabajar con tutores de mascotas.1 Actualmente no tenemos ningún estudio que mida la eficacia de los grupos de clicker más comida y solo comida cuando los tutores de mascotas están enseñando a sus perros, aunque se supone que la eficacia es uno de los principales beneficios del entrenamiento con clicker, según la hipótesis de Pryor.5

Objetivo de este estudio

El objetivo de este estudio fue investigar con mayor profundidad el uso del clicker más comida en comparación con el uso de solo comida con tutores de perros. Más específicamente, nuestro objetivo fue evaluar la eficacia de los tutores al enseñar a sus perros dos habilidades moderadamente desafiantes: un target a un cono y un giro en 360º, utilizando estos dos métodos de refuerzo. Se eligió el comportamiento de targeting al cono porque se sabe que a los propietarios les resulta más fácil enseñar ese comportamiento con un clicker.17 En contraste con el comportamiento de target al cono, se eligió un segundo comportamiento que requiere que el tutor se mueva de una manera que puede comunicar múltiples señales sociales y podría potencialmente confundir al perro. Rossi et al. (2014) discutieron cómo los perros pueden ser sensibles a los movimientos de cabeza, postura corporal y señalización, 18 y Edwards et al. (2019) discutieron cómo las interacciones con perros en un entorno veterinario, tales como la inmovilización, inclinarse por encima y mirar fijamente, pueden causar tensión o angustia y plantear cuestionamientos de bienestar.19Se eligió un comportamiento de giro, enseñado con un target de mano, porque requiere que el tutor esté cerca del perro e implica inclinarse y otras posiciones corporales potencialmente confusas. Esta conducta presenta una oportunidad para investigar si el clicker puede ser eficaz para entrenar un comportamiento y permitir que el perro comprenda claramente lo que se está reforzando, en presencia de un humano que puede estar moviéndose de una manera que podría resultar confusa en términos de lo que se está solicitando.

Hipótesis de este estudio

Por lo tanto, nuestras hipótesis para esta tesis son:

  1. Como a los tutores les resultó más fácil enseñar el comportamiento de target al cono con un clicker que sin él, 16 esperamos ver que más perros adquieran el comportamiento en el grupo del clicker más comida que en el grupo de solo comida.
  2. Dado el lenguaje corporal agregado que puede confundir al perro mientras aprende el comportamiento de giro, esperamos ver a más perros adquirir el comportamiento en el grupo de clicker más comida debido a la evidencia anecdótica de que el clicker aporta un timing más preciso.5
  3. Además, debido a que esperamos que más perros adquieran ambos comportamientos de target al cono y giro, en el grupo de clicker más comida habría un mayor porcentaje de comportamientos objetivos (tocar el target al cono o realizar el giro completo) al dividir por la cantidad de intentos, debido a la ocurrencia más rápida/mayor de adquisición.
  4. Y finalmente esperamos ver más comportamientos objetivos (tocar el target al cono o realizar el giro completo) realizados en el grupo de clicker más comida debido a la mayor ocurrencia de adquisición.

Materiales y Método

Participantes e instalaciones

Quince participantes fueron reclutados a través de una plataforma de redes sociales para completar la investigación asistiendo a una sesión de entrenamiento grupal de 1 hora (sin su perro), seguida de una sesión de

Entrenamiento de 90 minutos con su perro, que se programó de una a tres semanas después de la sesión grupal.

Siete adultos –seis mujeres y un hombre entre 29 y 60 años de edad– fueron asignados aleatoriamente al grupo de clicker más comida. Los 7 perros de este grupo eran 5 hembras y 2 machos de entre 1 y 10 años de edad. Los perros de este grupo tenían tutores desde hace 1 a 9 años. Todos eran mestizos, a excepción de un Bull Terrier.

Ocho adultos –siete mujeres y un hombre de entre 26 y 69 años de edad– fueron asignados al azar al grupo de solo comida. Los 8 perros de este grupo eran 3 hembras y 5 machos de entre 2 y 10 años de edad. Los perros de este grupo tenían tutores desde hace 3 meses a 10 años. Todos eran mestizos, con la excepción de un Pastor Australiano.

Materiales

A los tutores se les dio la posibilidad de usar una de las tres opciones de golosinas: rollo de carne de res HappyHowie, rollo de cordero de HappyHowie y rollo de pavo de HappyHowie. Las múltiples opciones de golosinas aseguraron que todas tuvieran la misma textura y consistencia pero brindaron flexibilidad en caso de restricciones dietarias de los perros. Las golosinas se cortaron en cubos pequeños, aproximadamente del tamaño de una arveja o guisante. Al menos 100 golosinas estaban disponibles para cada sesión de entrenamiento. También se dispuso de trozos de pavo y salchichas del tamaño de una arveja o guisante, para los perros que no estuvieran interesados en las golosinas HappyHowie.

Las golosinas en una fuente

Se proporcionó un pequeño cuenco para perros para guardar las golosinas durante la sesión. Se indicó a los tutores que mantuvieran el plato de golosinas en una mesa de un metro o que lo llevaran con ellos sujetándolo detrás de su espalda. Esto proporcionó un fácil acceso a las golosinas durante el entrenamiento y aseguró que el perro no pudiera comer directamente del plato. 

Se usó una varita de target del dispositivo Treat and Train para las sesiones de entrenamiento de targeting.

Varita de target

Se utilizó una NestCam (cámara filmadora) para grabar as sesiones de entrenamiento en video. Se utilizaron intercomunicadores para avisar al tutor el inicio y final de las sesiones de entrenamiento y el inicio y final de los momentos de descanso, sin molestar al perro. Se utilizó la aplicación de cronómetro de iPhone para cronometrar las sesiones de entrenamiento y descanso.

El montaje de la filmación

Procedimientos

Primero, se invitó a los tutores a una sesión grupal, sin sus perros, para conocer dos comportamientos que tendrían que entrenar y de qué manera se haría. Los tutores fueron asignados aleatoriamente al grupo de clicker más comida (el tutor refuerza el comportamiento haciendo click y luego entregando una golosina) o al grupo de solo comida (el tutor refuerza el comportamiento entregando solo una golosina). Las sesiones para los grupos se realizaron separadas para que los participantes no conocieran las condiciones experimentales. La reunión comenzó con una sesión grupal diseñada para enseñar los conceptos de refuerzo, entrega de golosinas y cómo entrenar los comportamientos deseados (target de cono y giro). Esta sesión grupal aseguró que todos los tutores asistieran a sus sesiones de entrenamiento con el mismo conocimiento. Luego, los grupos se dividieron en clicker más comida y solo comida, y realizaron un ejercicio para trabajar el tiempo de entrega de refuerzo (timing). A continuación, a los tutores se les mostró un video de dos minutos del comportamiento de giro siendo enseñado a un perro y se les entregó un protocolo sobre cómo debían entrenarlo comenzando con un target de mano. A los participantes se les informó que en su día de entrenamiento realizarían tres sesiones de tres minutos, con un descanso de cinco a diez minutos entre cada sesión. Se les indicó que debían entrenar durante los tres minutos completos y repetir el comportamiento si su perro adquiría dicho comportamiento en la sesión. A continuación, se les mostró un video del comportamiento de target de cono. Se les dijo a los participantes que trabajarían moldeando aproximaciones sucesivas de su perro tocando el cono y se les dio un protocolo de cuatro pasos sobre cómo hacerlo. Una vez que se terminó la sesión grupal, los tutores agendaron sus sesiones de entrenamiento entre una a tres semanas. Estas sesiones requerían que solo un tutor y su perro estuvieran en la sala de entrenamiento a la vez, para evitar distracciones. Se aconsejó a los tutores que alimentaran a su perro con comida liviana previo a la sesión (comida liviana se define como el 33% de la cantidad normal de alimento).

Antes de comenzar la primera sesión de entrenamiento, se indicó a los participantes que emparejaran el clicker con la comida (para el grupo de clicker más comida) 20 veces haciendo click y entregando la comida uno a tres segundos después del click. Para el grupo de solo alimento, se instruyó a los tutores que practicaran la entrega de alimento 20 veces. Una vez completado, se instruyó a los tutores para que usaran los intercomunicadores para informar al investigador. Luego, el investigador explicó que el resto de las sesiones serían seis sesiones de entrenamiento de tres minutos, seguidas por un período de descanso de cinco a diez minutos entre sesiones de entrenamiento. Las primeras tres sesiones se usarían para entrenar el primer comportamiento y las últimas tres sesiones se usarían para entrenar el segundo comportamiento (la mitad de los tutores entrenó primero el giro, mientras que la otra mitad entrenó primero el target). También se les mostró a los participantes un video breve de recapitulación de los dos comportamientos que se les enseñó en la sesión grupal.

El investigador luego usaría el intercomunicador para preguntar al tutor si estaba listo. Si confirmaban que sí lo estaban, debían dejaran el intercomunicador y la sesión de entrenamiento comenzaría en 30 segundos, con el investigador contando los últimos diez segundos seguidos de “comienza” para dar inicio a la sesión. El tutor entonces comenzaría a entrenar a su perro en el comportamiento especificado antes, por tres minutos, y el investigador usaría el intercomunicador para avisar al tutor que debía detenerse al cabo de tres minutos. El tutor dejaría de entrenar y luego confirmaría a través del intercomunicador que efectivamente se detuvo. La sesión de tres minutos fue seguida de un receso de cinco a diez minutos, esto durante las siguientes 5 sesiones (tiempo durante el cual podían tomar agua). Para la sesión número cuatro, se le indicó al tutor que debía comenzar a entrenar el segundo comportamiento.

 

Certificado de finalización

Una vez que se completaron todas las sesiones, se informó al tutor cuál era el propósito del experimento. El tutor recibió un certificado de reconocimiento por ayudar con su perro en la investigación, y también se confirmó la dirección de los participantes para enviar una caja de regalos que incluyó juguetes y golosinas de perro.

Resultados 

Se pidió a los evaluadores que miraran los videos y calificaran cada ensayo de reforzamiento con una R, N o SR. La R se utilizó cuando un tutor reforzaba las aproximaciones sucesivas a los comportamientos de target al cono y giro. Por ejemplo, durante las sesiones de entrenamiento para el comportamiento de target al cono, se calificaría con una R si se reforzaba al perro por acercarse al cono, mirar al cono o acercarse y mirar el cono. Para el comportamiento de giro, se anotó una R si el perro tocaba con éxito el target de mano del tutor. Se calificó con N cuando el tutor parecía “resetear” o reiniciar al perro. Por ejemplo, en las sesiones de target al cono, si el perro no miraba ni se acercaba al cono durante más de 5 segundos, se les indicaba a los tutores que podían arrojar comida para reiniciar al perro y evitar que se sintiera frustrado. De manera similar, para el comportamiento de giro, si el perro parecía confundido por el target de mano y no tocaba la mano después de 5 segundos, los tutores podían lanzar un trozo de alimento para reiniciar al perro. Si bien esto puede resultar potencialmente confuso para el perro, este paso se agregó para evitar que losperros se sintieran frustrados al trabajar con entrenadores novatos que les estaban enseñando habilidades complejas a través de moldeado. Finalmente, se calificó el intento con una S, si el perro tocaba el target con la nariz en los videos de target al cono, o completaba un giro en 360º en los videos del comportamiento de giro. Una conducta se consideró adquirida cuando se puntuaron cuatro S, o tres de cuarto intentos se puntuaron con una S.

La tabla 1 muestra el número total de veces que se adquirió el comportamiento en cada condición junto con las medidas para el total de intentos (R + N + S), el número de veces que se realizó el comportamiento deseado (S), el porcentaje de intentos que obtuvieron S (S dividido por R+N+S) y el total de intentos hasta que se adquirió el comportamiento (la cuarta S puntuada o cuando tres de los cuatro intentos obtuvieron una S).

Tabla 1

Para entender cómo se compararon los grupos de clicker más comida y solo comida, se usó la prueba exacta de Fisher para comparar estas dos condiciones tanto para el comportamiento de giro como de cono usando los datos adquiridos (Y y N) de la Tabla 1. Para el comportamiento de cono, tres perros en el grupo de solo comida y un perro en el grupo de clicker más comida adquirieron el comportamiento. Sin embargo, no hubo diferencia significativa entre el número de perros que adquirieron el comportamiento entre los grupos (p = 0,28, prueba exacta de Fisher). Para el comportamiento de giro, los tres perros que adquirieron la habilidad estaban en el grupo de clicker más comida; ningún perro en el grupo de solo comida adquirió el comportamiento. Para este comportamiento, los resultados tienen una tendencia potencialmente significativa (p = 0,077, prueba exacta de Fisher).

Finalmente debido a que nuestros datos eran no-paramétricos, se realizaron pruebas de Mann-Whitney para analizar el número total de intentos, el número total de veces que se realizó la conducta objetivo (S), el porcentaje S (S dividido por el número total de intentos), y el número de intentos requeridos hasta que se adquirió el comportamiento como se informa en la Tabla 1. Cuando se analizaron estas variables para el comportamiento del cono, el total de intentos (U = 21, p = 0,42), el total de S (U = 12,50, p = 0,70), porcentaje de S (U = 21,00, p = 0,16), y ensayos hasta la adquisición (U = 1,00, p = 0,48), no se encontraron diferencias significativas entre las condiciones de clicker más comida y solo comida.

De manera similar, para el comportamiento de giro, las pruebas totales (U = 13,50, p = 0,09), S total (U = 19, p = 0,18) y el porcentaje de S (U = 16,00, p = 1,16) no fueron significativamente diferentes entre las condiciones de clicker más comida y solo comida. No se pudo comparar el número de intentos hasta que se adquirió el comportamiento de giro debido a que ningún perro del grupo de solo comida adquirió el comportamiento.

Discusión

Para el comportamiento de target al cono, no hubo diferencia significativa en el número de perros que adquirieron el comportamiento entre los dos métodos de entrenamiento. Este hallazgo se alinea con investigaciones previas de Williams et al. (2004) y Smith y Davis (2008) que no encontraron diferencias significativas entre las tasas de adquisición cuando los animales domésticos fueron entrenados con un clicker más comida o solo comida.20, 21 Sin embargo en el caso del comportamiento de giro, hubo una diferencia en el número de perros que adquirieron el comportamiento en los dos grupos de entrenamiento. Los tres perros que adquirieron el comportamiento de giro estaban en el grupo de clicker más comida, y ninguno de los perros en el grupo de solo comida adquirió esta habilidad. Esto parece sugerir que un clicker puede ser beneficioso para los perros en situaciones en las que hay información contradictoria, como el lenguaje corporal adicional del entrenador.18,19Sin embargo, es importante tener en cuenta que estos resultados se basaron en tres perros y solo muestran una tendencia, por lo que se debe tener precaución al interpretar este hallazgo.

Al examinar el número total de intentos, el número de intentos en los que se realizó el comportamiento objetivo, el porcentaje de intentos en lo que se realizó el comportamiento objetivo y las repeticiones necesarias para adquirirlo, no hubo diferencia significativa en ninguno de los grupos. Esto sugiere que el uso de clicker más comida no da como resultado beneficios de eficacia en comparación con solo comida al medir la frecuencia con la que se realizó el comportamiento deseado, ya sea como un total o como un porcentaje de intentos. Además, en el caso del target al cono, no hubo diferencia en el número de intentos para alcanzar los criterios de adquisición del comportamiento. Se encontró una diferencia importante en el caso del comportamiento de giro; solo tres perros en el grupo de clicker más comida alcanzaron el criterio de adquisición, y ningún perro en el grupo de solo comida adquirió esa habilidad.

Los resultados de este estudio respaldan lo que han sugerido estudios previos, que no hay una diferencia significativa en la adquisición de un nuevo comportamiento con un clicker más comida versus el uso de solo comida, pero puede haber una diferencia según el comportamiento que se enseña. Por lo tanto, las afirmaciones sobre que el entrenamiento con clicker conduce a una adquisición más rápida del comportamiento en comparación con el uso de alimentos solos, debe tratarse con precaución. Se requiere de investigación adicional para determinar los tipos de comportamiento o entornos en los que un clicker puede ser más efectivo que la comida sola, para enseñar nuevos comportamientos.

En este estudio por ejemplo, parece que los tutores de mascotas se beneficiaron del uso del clicker cuando enseñaban una habilidad que requería muchos movimientos corporales adicionales e inclinarse sobre su perro; esto puede generar distracción o información confusa por parte del guía, algo que el clicker pareciera ayudar a resolver. Este tipo de comportamiento de los guías tambié puede causar miedo en un perro, por lo que se debe investigar más a fondo el uso de un clicker en el entrenamiento de manejo cooperativo (cuidado veterinario y aseo cooperativo) en base a los hallazgos de este estudio.19

En conclusión, las afirmaciones acerca de que el entrenamiento con clicker es más efectivo que el uso exclusivo de alimento, pueden no ser precisas. La eficacia del entrenamiento con clicker en ciertas situaciones, incluidas aquellas que incluyen entornos con distracciones, o al entrenar comportamientos que requieren que el guía use un lenguaje corporal que podría percibirse como confuso o amenazante, necesita más investigación.

En particular, se necesita más investigación para saber si el entrenamiento con clicker sería más efectivo para el público que convive con una mascota, entrenadores profesionales e investigadores y en qué momento sería más efectivo. Además, dado que la evidencia sugiere que el entrenamiento con clicker es efectivo, pero no más efectivo que usar elogios junto con comida o solo comida, es importante dar a los tutores de mascotas el control sobre qué metodología de refuerzo creen que funciona mejor tanto para ellos como para sus perros.

La relación entre el entrenador y el animal es especialmente importante en el entrenamiento de una especie tan social como los perros. Por lo tanto, seleccionar un método de refuerzo que funcione mejor para la relación individual puede ser más importante que la efectividad general de los métodos de refuerzo. Breland y Breland (1961) discutieron las limitaciones del conductismo y la necesidad de utilizar los conceptos del conductismo después de comprender primero la especie y al individuo que se entrena desde una perspectiva evolutiva y etológica. Debido a que los perros han vivido en nuestra sociedad durante 20.000 a 40.000 años,21 la función de la relación entre el entrenador y el perro debe tenerse muy en cuenta al tomar decisiones de entrenamiento para los tutores de perros y sus mascotas.

Limitaciones

Al interpretar los resultados de esta tesis, es importante considerar las limitaciones clave que pueden abordarse en futuras investigaciones. Si bien el tamaño de la muestra fue suficiente para ver tendencias, un tamaño de muestra mayor es un requisito para sacar más conclusiones. Además, centrarse en comportamientos que son más variados (trucos en comparación con comportamientos de cuidado cooperativos) y potencialmente realizados en entornos con distracciones (en lugar de una habitación neutral con pocas distracciones), ayudaría a determinar comportamientos y entornos que pueden ser más propicios para el entrenamiento con clicker. Además, aunque ningún participante había enseñado a sus perros estas habilidades en el pasado, la experiencia de entrenamiento previa fue variada; controlar la experiencia (habilidad del guía) en entrenamiento, sería beneficioso para futuras investigaciones. Finalmente centrarse en los comportamientos que requieren un lenguaje corporal más confuso o extraño, y comunicación involuntaria (inclinarse, realizar ejercicios para aseo o manejo veterinario) debe ser abordado en futuras investigaciones, en función de estos resultados. Dadas las importantes implicaciones de bienestar de los cuidados cooperativos para el manejo en procedimientos veterinarios y de peluquería, esta podría ser potencialmente un área de estudio de muy alto impacto.

Referencias

  1. Feng, L., Howell, T. & Bennett, P. (2017). Comparing trainers’ reports of clicker use to the use of clickers in applied research studies: methodological differences may explain conflicting results. Pet Behaviour Science 3,1-18.
  2. Skinner B.F. (1951). How to teach animals. Scientific American 185:26:29.
  3. Breland, K., & Breland, M. (1951). A field of applied animal psychology. American Psychologist,6:6, 202–204.
  4. Morris, E. K. (2003). Comments on the 1950s Applications and Extensions of Skinner’s Operant Psychology. The Behavior Analyst, 26:2, 281–295.
  5. Pryor K. (1999). Don’t Shoot the Dog. NY: Random House Publishing Group
  6. Pryor, K. (1975). Lads Before the Wind: Adventures in Porpoise Training. Oxford: Harper & Row.
  7. Pryor, K. (2009). Reaching the Animal Mind: Clicker Training and What it Teaches us About all Animals. NY: Scribner.
  8. Pryor, K., & Ramirez, K. (2014). Modern animal training: A transformative technology. In: F. K. McSweeney & E. S. Murphy (Eds.), The Wiley Blackwell Handbook of Operant and Classical Conditioning. (p. 455–482). Wiley-Blackwell.
  9. Pryor, K. W., Haag, R., & O’Reilly, J. (1969). The creative porpoise: Training for novel behavior. Journal of the Experimental Analysis of Behavior,12:4, 653–661.
  10. Pryor, K., & Chase, S. (2014). Training for variable and innovative behavior. International Journal of Comparative Psychology, 27:2, 218–225
  11. Certification Council for Professional Dog Trainers. (2019). How to become a certified dog trainer. Retrieved October 27, 2019
  12. International Association of Animal Behavior Consultants. (2019). IAABC Core Competencies. Retrieved October 27, 2019.
  13. Dorey, N. & Cox, D. (2018). Function matters: A review of terminological differences in applied and basic clicker training research. 6. 10.7717/peerj.5621.
  14. Williams, B. A. (1991). Marking and bridging versus conditioned reinforcement. Animal Learning & Behavior, 19:3, 264–269.
  15. Lieberman, D. A., et al (1985). Marking in pigeons: the role of memory in delayed reinforcement. Journal of Experimental Psychology: Animal Behavior Processes, 11, 611–624.
  16. Feng, L. et al (2018). Is clicker training (Clicker + food) better than food-only training for novice companion dogs and their owners?. Applied Animal Behaviour Science. 204.
  17. Feng, L. C., Howell, T. J., & Bennett, P. C. (2018). Practices and perceptions of clicker use in dog training: A survey-based investigation of dog owners and industry professionals. Journal of Veterinary Behavior: Clinical Applications and Research, 23, 1
  18. Rossi, A., et al (2014). Visual attention in dogs and the evolution of non-verbal communication. In A. Horowitz (Ed.), Domestic dog cognition and behavior: The scientific study of Canis familiaris.(pp. 133–154). NY: Springer-Verlag Publishing.
  19. Edwards, P. T., et al (2019). Fearful Fido: Investigating dog experience in the veterinary context in an effort to reduce distress. Applied Animal Behaviour Science213, 14–25.
  20. Williams, J. L., et al (2004). The efficacy of a secondary reinforcer (clicker) during acquisition and extinction of an operant task in horses. Applied Animal Behaviour Science,88:3–4, 331–341.
  21. Smith, S. M., & Davis, E. S. (2008). Clicker increases resistance to extinction but does not decrease training time of a simple operant task in domestic dogs (Canis familiaris). Applied Animal Behaviour Science, 110:3–4, 318–329.
  22. Breland, K., & Breland, M. (1961). The misbehavior of organisms. American Psychologist,16:11, 681–684.
  23. Botigué, L. R., et al (2017). Ancient European dog genomes reveal continuity since the Early Neolithic. Nature Communications,8, 16082.

(Traducido por Alejandra Santelices)

COMPARTIR