Uno de los peores problemas de los cachorros: Entrenamiento del control de eliminaciones

Escrito por Jess Erace, LVT CPDT-KA CTDI

Resumen: El entrenamiento del control de eliminaciones suele ser uno de los primeros encuentros que un nuevo tutor tendrá con la realidad en la educación de animales. También puede ser uno de los más estresantes. Este artículo explora y ofrece información sobre cómo un consultor de conducta podría abordar con éxito los desafíos más comunes que enfrentan los nuevos tutores durante el entrenamiento del control de eliminaciones: accidentes todo el día, eliminaciones dentro del canil, desgarrar o negarse a usar paños para cachorros, la transición hasta eliminar fuera de casa y eliminar únicamente cuando no le observan.


Muchos de mis clientes de cachorros no estaban preparados para lo estresante que es tener un animal pequeño orinando y defecando por todo el suelo. El entrenamiento del control de eliminaciones puede ser una de las mayores frustraciones para los tutores de perros y cuando tal entrenamiento queda incompleto es una causa frecuente de abandono y entrega a refugios. Al tomar y analizar los problemas que pueden encontrar los consultores de conducta, me he centrado en el entrenamiento del control de eliminaciones de cachorros menores a 6 meses; sin embargo, es posible aplicar algunas de estas tácticas a perros mayores que tengan un entrenamiento del control de eliminaciones incompleto.

Brevemente, hay tres pilares para el entrenamiento del control de eliminaciones para cachorros que se pueden aplicar de una manera que minimice el estrés y acelere el aprendizaje. Lo primero es poner al cachorro en un horario que incluya descansos para ir al baño, horas de comida y –especialmente para los cachorros más jóvenes y aquellos que viven en hogares más ocupados– la hora de la siesta. Lo segundo es recompensar al cachorro por hacer sus necesidades en el lugar deseado. En tercer lugar, debe ser confinado en un área a prueba de cachorros o bajo la supervisión de un adulto en todo momento. Conclusión: en casi todos los problemas no médicos, encontrarás que la causa es la falta de cumplimiento de al menos uno de estos principios.

Es útil comenzar una sesión de entrenamiento de control de eliminaciones para cachorros estableciendo expectativas: explicando de qué es capaz el cachorro a esta edad y señalando que la carga es 100% nuestra –ni siquiera un poco de carga recae en el cachorro– para manejar el medio ambiente; que los cachorros son infantes que no deben ser castigados por hacer cosas de infantes; y que el control de la vejiga puede ser desigual hasta que el cachorro tenga al menos 6 meses.

Ahora, abordaremos algunos de los problemas más comunes que escucharás de los clientes.

Accidentes todo el día

La comunicación con el cliente es el primer paso. Recuerda que la responsabilidad es nuestra, no del cachorro, de organizar el entorno para que el pequeño bebé pueda tener éxito. Casi todos los clientes tienen expectativas de los cachorros con tan solo 7 u 8 semanas que son simplemente incompatibles con su fisiología. Esperan que les diga cuándo necesita ir al baño; esperan que aguante hasta que lo lleven al lugar deseado; esperan que necesite ir al baño con mucha menos frecuencia de lo que es usual en los perros bebés. La gente tiende a poner la carga del manejo sobre el cachorro, incluso queriendo que toque una campana y espere en una puerta con la vejiga llena hasta que lo dejen salir. En primer lugar, debemos replantear estas expectativas para que se reduzcan las frustraciones de los cuidadores. Explicar que los cachorros jóvenes no controlan bien sus excreciones, especialmente la orina, puede reducir la necesidad de castigar y regañar. Enfatizo que los cachorros son literalmente bebés; han estado en el planeta Tierra durante unas semanas y ¡solo están aprendiendo!

Una regla aproximada de edad/frecuencia de micción es 1 (+/-1) horas por mes de edad mientras está despierto. Entonces, un cachorro de 2 meses puede necesitar orinar cada 2 o 3 horas. Además, la mayoría de los cachorros necesitarán hacer sus necesidades poco después de comer o beber una cantidad significativa. Algunos cachorros pueden orinar por emoción (esto generalmente desaparece a los 6 meses de edad). También el esfuerzo (juego brusco, correr) puede provocar la micción en muchos cachorros, por lo que es importante hacer pausas para orinar durante el juego. La mayoría de los cachorros de menos de 5 a 6 meses pueden necesitar orinar después de despertarse, aunque solo sea después de una siesta corta.

Los accidentes de orina y heces en el hogar son una pista de que el plan de entrenamiento de control de eliminaciones necesita mejoras. Como mínimo, es probable que el cachorro no esté siendo supervisado tan de cerca como debe ser. Revisa los tres pilares del plan de entrenamiento de control de eliminaciones y trabaja con el cliente sobre cualquier inquietud especial que tenga sobre alguno de estos. Es importante hacer un plan que funcione para el cliente. Si el cachorro tiene problemas para ser encerrado en un canil, proponle un área de confinamiento diferente. Si el cachorro orina varias veces por hora y con urgencia (no busca un lugar, solo orina mientras está de pie o se detiene repentinamente para ponerse en cuclillas), es necesario ir al veterinario, ya que esto puede ser un signo de infección del tracto urinario. Por razones anatómicas, las infecciones urinarias son menos probables en los perros machos, pero aun así es mejor solicitar una revisión del veterinario antes de tratar la micción como un tema relacionado al comportamiento. El plan de conducta, por supuesto, sería trabajar en esto como un problema de tolerancia a la presión de la vejiga (ver la siguiente sección) y volver al punto en el que el perro puede tener éxito, luego aumentar lentamente el tiempo, usando el canil (si es posible) para ayudarlo a aprender tolerancia.

Permíteme agregar aquí también que nunca recomiendo restringir el agua durante el día para evitar accidentes frecuentes. Quiero que el cachorro determine la cantidad de agua que necesita; cualquier restricción debe ser prescrita por el veterinario según sea necesario para tratar una condición médica. Solo he conocido que se prescriba una restricción constante de agua en el diagnóstico extremadamente raro de diabetes insípida, por lo que básicamente no se hace. La razón por la que no me gusta como intervención conductual es que con frecuencia hace que los cachorros beban todo su tazón de agua cada vez que se les ofrece porque están estresados ​​​​por su acceso limitado. El resultado es un círculo vicioso de privación de agua que conduce a un consumo excesivo, a una micción excesiva y a una mayor privación, etc.

Las personas recurren a la restricción de agua porque están frustradas por los accidentes de orina, y es nuestro trabajo como consultores de conducta establecer expectativas realistas y ofrecer un marco para la mejora. Una vez más, animo a los consultores de conducta a desarrollar simpatía por la situación del cachorro, ya que a menudo es una forma sencilla de aliviar la tensión en la relación. 

Orinar varias veces por hora

Ocasionalmente, hay un cliente que dice que está haciendo todo bien: el cachorro tiene descansos programados frecuentes y hace sus necesidades al aire libre sin dificultad, pero orina varias veces por hora, incluso cuando tiene más de 3 meses. Como recordatorio, los cachorros están aprendiendo dos cosas mientras se trabaja en el entrenamiento de control de eliminaciones: dónde ir al baño (ubicación) y cómo contener sus eliminaciones hasta que tengan acceso a esa ubicación. Por lo general, aprenden fácilmente las dos cosas al mismo tiempo y desarrollan gradualmente tolerancia a la presión de la vejiga. En raras ocasiones, esto último necesita ser enseñado. El siguiente consejo aplica a los cachorros de menos de 6 meses que sin dudarlo orinan delante del cliente (dentro o fuera de casa). Este consejo tampoco se aplica a cachorros cuyo problema sea exclusivamente micción por sumisión.

El primer paso cuando un cliente informa esto es acudir de inmediato al equipo veterinario. Pídele al cliente que informe sobre la micción muy frecuente y que le aclare a su veterinario que el cachorro tiene descansos programados frecuentes y hace sus necesidades al aire libre, pero orina cada [X] minutos de cualquier manera. El veterinario hará un plan para descartar problemas de salud; cuando se complete tal descarte y el veterinario puede asegurar al cliente que la causa de la frecuencia urinaria se vincula al comportamiento, podrás empezar con el trabajo conductual. Es posible que el veterinario quiera que el cliente tome una muestra de orina y, de ser así, sugiérele que tome la primera muestra de la mañana.

El segundo paso, y esto también es para darle tiempo al veterinario para trabajar, es ofrecer opciones para un alivio inmediato. Las personas que han pasado dos meses con un cachorro que orina cada 15 a 20 minutos mientras están despiertos, por lo general, están exhaustas y desanimadas. Mi plan inmediato es un corral o un área pequeña cerrada con paños lavables para orinar y atrapar accidentes. Incluso si los clientes han estado tratando de sacar al cachorro a orinar solo afuera, les ofrezco esto como una forma de que se tomen un descanso de entrar y salir y limpiar.

Tercero: una vez que el veterinario ha dicho que no cree que se trate de una incontinencia médica, trabajamos en soluciones. Estas se pueden iniciar junto con los pasos uno y dos.

Asegúrate de que la eliminación en interiores no esté siendo reforzada inadvertidamente. ¡A algunos cachorros les gusta causar una conmoción! Los chillidos humanos y el bullicio de las toallas de papel y el limpiador pueden ser emocionantes.

Recompensa las eliminaciones externas con un premio mayor.

Establece el acceso al aire libre cada 30 a 60 minutos, incluso si el cachorro tiene la edad suficiente para aguantarse por más tiempo. Después de un día sin accidentes, aumenta el intervalo en 15 minutos. Después de otros días sin accidentes, aumenta otros 15 minutos. Unos días más, otro aumento, y así sucesivamente.

Intensifica la supervisión y utiliza el canil siempre que no haya un adulto disponible para vigilar al cachorro. Cocinar, lavar la ropa, etc., no permite una supervisión lo suficientemente cercana: usa el canil. Este se puede usar durante todo el día para descansos cortos y para siestas más largas. Esto es para desarrollar tolerancia a la presión de la vejiga. Si el cliente no puede sacar al cachorro con tanta frecuencia o si el cachorro tiene aversión al canil, es mejor usar el corralito por mientras. Aunque el plan ideal combina supervisión, confinamiento en canil y descansos frecuentes, es importante preservar la cordura y el buen vínculo.

Tranquiliza al cliente asegurando que la edad hará la vida mucho más fácil. Incluso unas pocas semanas después, el cachorro se sentirá más cómodo que ahora en retener la orina. A medida que el cachorro crezca, nada de esto requerirá un esfuerzo tan colosal por ninguna de las partes.

Eliminando dentro del canil

La mayoría de los cachorros harán todo lo posible para evitar eliminar en un canil del tamaño adecuado. Por “tamaño adecuado” me refiero a que (ya sea por diseño o usando una caja con un panel divisorio) el cachorro tenga espacio para acostarse de lado, pararse y darse la vuelta. Personalmente, prefiero los caniles de alambre a los transportines de plástico de las aerolíneas: estos últimos son más estrechos y brindan menos visibilidad; y he descubierto que no se toleran tan bien.

Los cachorros que eliminan regularmente dentro del canil pueden tener un historial de haber estado en una “fábrica de cachorros/tienda de mascotas” o haber sido confinados en un área demasiado pequeña sin la opción de dormir alejado de su orina y heces. Asegúrate de que el cliente no haya dejado al cachorro encerrado durante tanto tiempo que esto suceda en el hogar; los clientes que necesiten dejar al cachorro por más tiempo del que probablemente pueda aguantar (más de 1 hora por mes de edad) deben cambiar a un corral para que el cachorro pueda eliminar lejos del área de dormir.

Para reintroducir un canil como un área “limpia”:

• Asegúrate de que el canil no esté siendo usado en exceso (el cachorro no permanece en el canil más allá del punto en que probablemente pueda tolerarlo).

• Limpia muy bien la jaula y la ropa de cama con un limpiador enzimático

• Alimenta al cachorro en el canil, tanto comidas como masticables de larga duración.

Convertir cualquier espacio (canil, pasillo, dormitorio de invitados) en un área de “trabajo” puede reducir la tendencia a eliminar en él, así que incorpora el canil a la práctica de entrenamiento de control de eliminaciones. Usa el ejercicio básico de hacer que el cachorro vaya detrás de una golosina hacia adentro del canil y luego recompensa varias veces por minuto para mantenerlo dentro. Dedica varios minutos por sesión a esto. Trabaja el Sentado/Acostado/Quieto (lo que sea que el cachorro sepa) dentro del canil.

Si el cachorro orina con mucha frecuencia, consulta la sección anterior sobre micción frecuente para conocer los pasos.

El cachorro no usa los paños

Descubrí que la manera más fácil de hacer que un cachorro use paños es utilizar un corral (algunos estilos pueden adherirse a un canil), cubrir el piso con paños y retirarlos gradualmente en el transcurso de dos semanas para que queden solo uno o dos. Si se usa una alfombrilla de césped/corteza de árbol, lo mejor es hacer el corral lo suficientemente pequeño para que haya una cama, un poco de espacio libre y a continuación la alfombrilla de sustrato. Una vez que el cachorro tenga puntería en la alfombrilla de manera confiable, se puede comenzar a aumentar gradualmente el área de superficie del corralito. Ten en cuenta que a algunos cachorros no les gusta usar un paño dos veces, por lo que si hay orina en él, harán caca en otro lugar o viceversa. Me ha sorprendido la cantidad de clientes que quieren que un cachorro “agote” un paño y, por lo tanto, dejarán uno bastante sucio como la única opción durante un día más o menos. Es bueno advertir a los clientes con anticipación que es posible que necesiten varios paños para crear un área lo suficientemente grande.

Desgarrar los paños

Si el cachorro rompe los paños, existen algunas soluciones. Primero hay que verificar lo siguiente: ¿qué tipo de estimulación y ejercicio está recibiendo el cachorro? ¿Cuánto tiempo está el cachorro solo (y aburrido)? Segundo, manejo del entorno: si el cliente está usando paños desechables, puede ayudar pegar los bordes con cinta adhesiva, ya que tienden a moverse fácilmente y captar la atención del cachorro. Los soportes para paños son una opción, al igual que cambiar a alfombrillas lavables o alfombrillas de césped/corteza de árbol. Los perros que se mantienen dentro de casa las 24 horas del día, los 7 días de la semana, a menudo están muy poco estimulados, por lo que el tiempo al aire libre, los juguetes dispensadores de alimento, las actividades de tipo minucioso y los juguetes para masticar pueden ayudar. Es un buen momento para recordar al cliente que el cachorro siempre nos está dando información sobre sus necesidades y preferencias.

Eliminar únicamente cuando no lo observan

Esto puede ser solo un problema con el tercero de nuestros principios de entrenamiento del control de eliminaciones: mantener a un perro confinado o bajo supervisión. Algunos cachorros, sin embargo, eliminan solo cuando no hay nadie cerca, y esto se convierte en un verdadero problema. En la mayoría de los casos, el perro ha sido asustado por alguien mientras eliminaba o estaba a punto de hacerlo, y ha aprendido que no es seguro hacerlo cuando hay humanos cerca. El resultado es un problema que aparece fácilmente, pero resulta muy difícil deshacerse de él. Por esto siempre trato de que los clientes entiendan inmediatamente que hay que evitar el castigo. (Ten en cuenta que incluso los estímulos que podríamos considerar leves, como un aplauso, un jadeo u otro interruptor pueden castigar efectivamente a un animal bebé en una posición vulnerable).

He visto que el problema de eliminar solo cuando no se observa surge más a menudo con las deposiciones que con la micción, pero el siguiente consejo es de utilidad para ambos.

Si los clientes están usando paños en la casa, pueden configurar el espacio para que el cachorro pueda hacer sus deposiciones dentro del corral y que lo haga cuando nadie esté mirando. Para recompensar al cachorro, el cliente puede quedarse junto a una puerta, esperar hasta que el cachorro termine y luego entrar y elogiar silenciosamente y reforzar el comportamiento con una recompensa especial. Algunos cachorros entrenados con paños, específicamente aquellos que asocian el castigo con los paños o con el hogar, pasarán a hacer sus deposiciones al aire libre sin más problemas. Pero otros han decidido no volver a hacer sus deposiciones frente a un humano, jamás.

Si el cliente tiene un patio cercado, puede permanecer un poco fuera de la vista y luego reforzar gentil y generosamente cuando el perro hace sus necesidades. Deben usar una voz suave y no tratar de acariciar o alcanzar al perro para otra cosa que no sea entregar la recompensa de comida. Si deben sacar a pasear al perro, puede ser mejor conseguir una correa de 3 a 5 metros y darle algo de espacio. Pueden sacar su teléfono, fingir que no miran y luego reforzar. Puede que el primer intento no sea exitoso. El cliente debe sacar al perro cuando esté seguro de que tiene que hacer sus deposiciones, pretender no prestar atención, luego volver adentro, mantener al perro atado o en el canil durante 10 minutos, volver a salir y repetir hasta que el perro haga sus deposiciones.  Cuanto más ha sido castigado el perro, tú como entrenador tendrás que pensar en preparar la situación para que el perro se sienta lo suficientemente seguro como para eliminar. Intenta usar una correa más larga y ve a un área donde haya arbustos o pasto alto para que el perro se sienta algo escondido. ¡Sé creativo! El objetivo es minimizar el estrés del perro mientras se abre cualquier pequeña ventana para un refuerzo suave.

Cómo hacer que un perro entrenado en los paños/alfombrilla vaya al baño fuera de casa

Esto puede ser un problema de varias capas. Separémoslas, pero recuerda que las capas pueden coexistir.

Lo primero y más importante: ¿Se siente cómodo este cachorro saliendo a la calle? Los cachorros que han sido aislados hasta que tienen más de 4 meses están retrasados en lo que respecta a la socialización, lo que incluye estar cómodos al aire libre. La postura necesaria para eliminar es vulnerable, un cachorro que tiene grandes preocupaciones por estar afuera preferirá aguantarse. (Si estuvieras de excursión y hubieras visto un oso una milla atrás, también preferirías aguantarte).

Entonces, el primer paso es hacer que el cachorro se sienta cómodo fuera de casa. Una discusión más completa está fuera del alcance de este artículo, pero la idea general es realizar alguna actividad de bajo riesgo (simplemente sentarse, pasar el rato) en un área que sea al menos semi-familiar (lo más cerca posible de la casa donde encuentres un lugar para sentarse), deja que el cachorro se acostumbre a esa avalancha de imágenes, sonidos y olores. Continúa poniendo paños dentro de la casa hasta que tengas un cachorro que esté relajado y presente un lenguaje corporal suelto fuera de casa, al menos en áreas familiares.

Segundo: ¿Se siente cómodo el cachorro haciendo sus necesidades frente a los humanos? De lo contrario, retrocede y trabaja para encontrar la oportunidad de recompensar al perro por las eliminaciones.

Tercero: ¿Ha desarrollado el cachorro una fuerte preferencia por un sustrato? Aunque los paños no suelen ser inicialmente un sustrato preferido, algunos cachorros los prefieren debido al historial de refuerzo. Si el cliente tiene un cachorro muy joven, de menos de 4 a 5 meses, y está usando un canil durante la noche, puede llevar al cachorro afuera para la primera eliminación del día y probablemente tenga éxito. Además, si hay un área segura fuera de casa donde puedas usar una correa larga, es bueno intentar hacer que el cachorro se sienta cómodo, juegue, y ver si hace sus necesidades de forma natural. También he conocido a clientes que colocan un paño usado afuera, lo que en ocasiones ayudó al cachorro a comprender que afuera también estaba bien. No estoy segura de eso pero nada se pierde con intentarlo.

Problemas de cachorros en apartamentos

Un problema común, especialmente en edificios/urbanizaciones grandes, es que el cachorro entiende que el lugar de entrenamiento de control de eliminaciones es “todo el edificio” y, en consecuencia, hace sus necesidades en el pasillo, el ascensor o el vestíbulo de entrada al edificio. El método de manejo inmediato aquí es cargar en brazos al cachorro (si es físicamente posible hacerlo) cuando tenga una necesidad urgente de orinar. Si eso no es físicamente posible para el cliente, entonces es mejor hacer viajes más frecuentes para que el cachorro no esté al final de su capacidad de contención cuando salga. Mantén al cachorro jugando u oliendo un rastro de golosinas mientras te apresuras a salir.

Para resolver el problema, debemos comenzar mostrando al cachorro que estas áreas son extensiones del hogar.  En momentos en que el cliente sabe que el cachorro tiene la vejiga vacía (poco después de ir al baño), es recomendable jugar y hacer algo de entrenamiento en estas áreas: esparcimiento de comida (¡Encuéntralo!), entrenamiento regular, caminar con la correa suelta, etc., trabaja en el pasillo y el vestíbulo; en cuanto al ascensor, es una buena idea trabajar el entrenamiento del ascensor, como moverse a un lugar determinado dentro del ascensor y permanecer sentado/quieto durante el viaje.

Conclusión

La mayoría de los problemas de entrenamiento de control de eliminaciones que encontrarás se resuelven ajustando al cachorro a un horario (que incluya descansos para ir al baño, comidas y siestas para obtener mejores resultados), recompensando generosamente la eliminación al aire libre y manteniéndolo confinado o bajo la supervisión de un adulto. El buen manejo es tu mejor estrategia cuando el cachorro tiene menos de 6 meses, ya que tiene poca capacidad para concentrarse y administrar su tiempo y vejiga/intestinos.

El drama del entrenamiento del control de eliminaciones puede estropear los vínculos, por lo que es beneficioso alinear las expectativas del cliente y crear un plan que funcione para su familia. Muchos clientes se muestran de acuerdo, sabiendo muy bien que no podrán seguir el plan que se les ofrece, y luego simplemente desaparecen. Cada cliente es un experto en sus propias circunstancias y habilidades, y debemos recurrir activamente a esa experiencia al formular un plan. Nuestro objetivo es lograr una experiencia de bajo estrés, tanto para el cachorro como para la familia, e idealmente una que construya vínculos en lugar de romperlos.


Jess Erace, LVT, CPDT-KA, CTDI, es enfermera veterinaria, entrenadora y apasionada del estudio de la conducta animal, en Brooklyn. Sus especialidades médicas clínicas incluyen medicina interna y cardiología, y sus intereses conductuales incluyen manejo de bajo estrés y cuidado cooperativo de perros y gatos; enriquecimiento felino; trucos y entrenamiento físico canino.

 

(Traducido por Anahí Quiroga)

COMPARTIR